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Construcción de una plataforma virtual para promover competencias lectoescritoras.
Construction of a virtual platform to promote reading and writing skills
Eduardo Fernández Nava1
Universidad Nacional Autónoma de México, FES Iztacala
Guillermo Aguirre Canchola2
Universidad UDF Santa María
José Vladimir Ruíz Pérez3
Universidad Nacional Autónoma de México, FES Iztacala
María Luisa Cepeda Islas4
Universidad Nacional Autónoma de México, FES Iztacala
Resumen
El presente trabajo tiene como objetivo contrastar diferentes tareas para la promoción de competencias lingüísticas en estudiantes universitarios y describir la construcción de una plataforma virtual que sirva como alternativa. Se presenta un panorama general sobre el desempeño lingüístico de estos en el país. Posteriormente, se describe brevemente los fundamentos teóricos de la Psicología Interconductual y se analizan algunos estudios que promueven competencias lingüísticas en términos de la forma de evaluación, operatividad y cómo promueven dichas competencias. Finalmente, se ilustra la construcción de una plataforma virtual para la promoción de competencias escritoras en estudiantes universitarios, se discuten las ventajas para la investigación e intervención, sus limitaciones y las implicaciones en la teoría y en la práctica psicológica.
Palabras clave: Psicología, escritura, software, multidisciplina, estudiantes universitarios
Abstract
The objective of this paper is to contrast different tasks for the promotion of linguistic competencies in university students and to describe the construction of a virtual platform to serve as an alternative. A general overview of the linguistic performance of these students in the country is presented, followed by a brief description of the theoretical foundations of Interbehavioral Psychology and an analysis of some studies that promote linguistic competencies in terms of the form of evaluation, operability and how they promote such competencies. Finally, the construction of a virtual platform for the promotion of writing skills in university students is illustrated, the advantages for research and intervention, its limitations and implications in psychological theory and practice are discussed.
Keywords: Psychology, writing, software, multidisciplinary, undergraduates
Introducción
El ejercicio de las competencias lingüísticas en la enseñanza superior es crucial, ya que tanto la metodología docente como el aprendizaje en los estudiantes se llevan a cabo principalmente de manera lingüística (Ribes, 2004; Morales et al., 2013). En este nivel educativo es común la necesidad de participar activamente en la lectura, escritura y expresión oral de contenidos disciplinarios que están ligados indiscutiblemente al lenguaje (Ribes, 2006; Morales et al., 2017). Esta importancia ha motivado la realización de diversas evaluaciones a nivel nacional e internacional para medir el desempeño lingüístico de los estudiantes en distintos niveles educativos; sin embargo, los resultados han mostrado ejecuciones deficientes (González, 2014; Mares et al., 2009; OCDE, 2018).
Aunque dicho problema académico tiene múltiples factores que lo auspician, desde la psicología se pueden proponer posibles soluciones ya que esta ciencia estudia el comportamiento. Además, la investigación en psicología permite generar conocimientos, ya sea para identificar los elementos que participan en la estructuración de sus fenómenos o para la solución de problemas socialmente relevantes, como en la educación, la salud o el trabajo (Rodríguez, 2003).
No obstante, en la búsqueda de soluciones para problemas prácticos es común participen distintas ramas científicas y tecnológicas. Por consiguiente, la psicología puede auxiliarse de otras para abordar integralmente situaciones sociales específicas, lo que resalta la necesidad de un enfoque colaborativo.
La integración disciplinaria puede manifestarse de dos maneras: la multidisciplina y la interdisciplina. En la primera, dos o más disciplinas colaboran en la resolución de un problema específico desde sus propias perspectivas, mientras que en el enfoque interdisciplinario, diversas áreas de conocimiento se unen con el propósito de abordar problemas concretos, como es el caso de las profesiones (Ribes, 2010; 2018).
De esta manera, la multidisciplinariedad se materializa mediante la aplicación de la tecnología utilizando criterios que tracen la participación de diversas disciplinas científicas y tecnológicas, con el propósito de generar un impacto significativo en la resolución de problemas de relevancia social (Ribes, 2018). En el caso de la psicología, se ha empleado la tecnología computacional tanto para la investigación del comportamiento como para la aplicación práctica de los conocimientos derivados de la teoría en la solución de problemas de relevancia social.
Esta integración tecnológica no solo facilita la investigación, sino que también ofrece ventajas particularmente significativas en el estudio de los fenómenos psicológicos, donde se agiliza la evaluación, calificación y retroalimentación de resultados, con una mayor flexibilidad de tiempo y espacio para investigadores y participantes, subrayando así el papel crucial de la tecnología en la mejora de la eficacia de la investigación en psicología (Kaplan & Sacuzzo, 2006).
Por ejemplo, bajo el paradigma del condicionamiento operante, Skinner desarrolló las máquinas de enseñanza programada, las cuales fueron una propuesta de extrapolación de los hallazgos obtenidos con experimentos en animales a la educación (Skinner, 1970). Teóricamente, estos aparatos se sustentan en los principios del reforzamiento positivo, en los que a una conducta le sigue un estímulo o consecuencia que probabilizará que en un futuro esa misma respuesta se emita con mayor frecuencia; en otras palabras, la conducta está regulada por sus consecuencias (Chance, 2001).
Las máquinas de enseñanza programada consistían en una caja donde se introducía una lámina con conceptos o preguntas que los alumnos respondían y otra donde se ocultaba parte del texto. Además, la máquina contaba con un espacio determinado en el que se podían ver los textos que se encontraban en las láminas. Los contenidos se organizaban en términos jerárquicos de complejidad: de lo más simple a lo más complejo. Para que el participante pasara al siguiente nivel debía completar los temas anteriores, así avanzaba a un ritmo individual. Por lo que, aquí se concretó el paradigma de la triple relación de contingencia, donde el estímulo es la pregunta que el estudiante debía contestar, la respuesta operativa se consideró como la resolución de la pregunta o el completar oraciones, y la consecuencia: la retroalimentación proporcionada por el texto que se revelaba después de responder en la máquina.
Aunque indudablemente este autor aportó la metodología y la aparatología al estudio y del rendimiento académico, se pueden identificar una serie de limitaciones, como el tipo de respuesta requerido: la selección de opciones de respuesta, ya que en el salón de clases ésta se puede identificar difícilmente, pues el desempeño académico de la lecto-escritura implica el despliegue de competencias orales, escritas y/o lectoras, así como procedimentales. Por otro lado, el paradigma conductista puede ser insuficiente para la explicación de competencias lingüísticas, ya que no considera factores como el contexto social del lenguaje, que las competencias pueden identificarse en términos de su complejidad o a qué se hace referencia.
Por estos motivos, en los siguientes apartados se describirá una propuesta teórica y metodológica que busca abordar deficiencias en competencias lingüísticas, particularmente en la educación superior. Estas se atribuyen a un enfoque tradicional de enseñanza y evaluación que no promueve un aprendizaje duradero (Fuentes, 2007; Ribes, 2004). Se sugiere que una estrategia efectiva para abordar esta problemática es adoptar el enfoque del diseñador instruccional, que se centra en organizar elementos psicopedagógicos vinculados conceptualmente con los contenidos de enseñanza, auxiliados por programas computacionales.
Para lograr lo anterior, se describirán tres plataformas que se han utilizado para el aprendizaje de competencias lingüísticas. Dichas plataformas se analizarán en términos de la forma de evaluación, la operatividad y cómo promueven las competencias. Finalmente, se propone una tarea alternativa, la cual se describirá en los términos anteriormente mencionados. Por lo que la pregunta de investigación que guiará el presente trabajo es: ¿Qué características de las tareas analizadas se pueden recuperar para la construcción de una tarea alternativa?
El desarrollo tecnológico en la psicología interconductual
El enfoque interconductista ofrece una visión naturalista de los fenómenos psicológicos, conceptualizando el comportamiento como la interacción entre un individuo y el medio ambiente (Ribes & López, 1985). Bajo esta concepción, las competencias escritoras se definen considerando factores relativos al escritor, al lector y al texto, los cuales interactúan en un campo de relaciones interdependientes (Pacheco, 2010). Estos factores incluyen la historia de contactos sobre el tema, características del texto y la situación, y competencias lingüísticas.
En relación con las competencias, estas se pueden categorizar haciendo referencia al desempeño del individuo con base en la demanda, el cual requiere la participación de manera relativamente independiente del texto, lo que se conoce como desligamiento. Dicha clasificación es:
Intrasituacional: implica el ajuste del individuo hablando o escribiendo con base en propiedades espaciotemporales de los eventos como: copiar, transcribir, nombrar eventos, fenómenos o cosas. Acciones que producen cambios en los objetos o eventos con los que se interactúa: escribir una paráfrasis o escribir procedimientos para ensamblar un aparato. Finalmente, implica que el individuo se ajuste respondiendo con precisión a condiciones cambiantes en propiedades de los objetos o sus relaciones produciendo efectos en una situación, por ejemplo: clasificación de información, realizar una introducción.
Extrasituacional: en este tipo de desligamiento, las personas responden en términos de las propiedades funcionales de otra, lo que posibilita elaborar relaciones desligadas de las características situacionales aparentes de los eventos, objetos y/o organismos presentes en el ambiente. Por ejemplo: derivar una pregunta de investigación o elaborar ejemplos para ilustrar un concepto.
Transituacional: implica un ajuste lingüístico ante objetos o eventos convencionales. Las respuestas del individuo son también convencionales, relacionando, elaborando o contrastando productos lingüísticos, es decir, conceptos, símbolos o teorías.
Gracias al avance de las ciencias de la computación, se han diseñado aplicaciones para estudiar distintos procesos psicológicos en diferentes ámbitos de aplicación de la psicología. Por ejemplo, Moreno et al. (2005) construyeron un programa en Flash™ para promover habilidades de lectura estratégica de artículos científicos en estudiantes universitarios. Dicho programa auspició habilidades para identificar la justificación, el objetivo de la investigación, la unidad de análisis, los supuestos básicos, la estrategia del autor, la consistencia interna y externa, y la conclusión propia.
Cada estrategia se dividió en cinco secciones: 1) introducción y objetivos; 2) definición de la categoría o elemento a tratar; 3) ejemplos de cómo se aplica la definición en un artículo de investigación; 4) condiciones necesarias para poder deducir el elemento de la estrategia; y 5) procedimiento para identificar el elemento de la estrategia. Cada una de las secciones se diseñaron a partir de una lógica de complejidad creciente. Al término de cada sección, se programó una serie de ejercicios a resolver que consistieron en una serie de preguntas de opción múltiple. Para pasar a la siguiente sección, se requería completar todos los ejercicios correctamente.
Con base en la propuesta anterior, Moreno et al. (2008) realizaron un estudio piloto para evaluar la adquisición de habilidades de lectura en estudiantes universitarios de psicología. Participaron 53 estudiantes de la FES Iztacala. El procedimiento consistió en un pretest en el que se identificó el conocimiento de los participantes sobre estrategias de lectura que aplicaban al analizar un artículo científico. En el entrenamiento se promovieron habilidades para identificar la justificación, el objetivo de la investigación, unidad de análisis, supuestos básicos, estrategia del autor, la consistencia interna y externa y la conclusión propia. Posteriormente, en el postest se empleó el mismo procedimiento que en el pretest. Los resultados mostraron un incremento de las puntuaciones en el postest en comparación con el pretest, lo que implica que los estudiantes mejoraron las estrategias de lectura. Los autores destacan la importancia de emplear estrategias utilizando las tecnologías de información y comunicación para promover estrategias de lectura de artículos científicos.
Bajo un paradigma constructivista, Zarzosa (2004) diseñó un software para desarrollar estrategias de lectura que tuvo como objetivos: identificar expresiones que sinteticen afirmaciones del autor, identificar proposiciones principales, articular y jerarquizar diferentes conceptos claves, y juzgar la suficiencia y claridad de la información de los textos. Dicho programa consiste en la presentación de textos en una computadora diseñado en cuatro fases: 1) se dividió el texto presentado en secciones que destacan los argumentos, proposiciones, ejemplos y aclaraciones; 2) cuestionamientos que destacan las partes sustantivas del texto, mostrándose preguntas que deben hacerse para lograr la comprensión; 3) respuesta a los cuestionamientos, en donde se muestran opciones de respuesta; y 4) retroalimentación, en la que se señala, después de haber elegido una opción de respuesta las implicaciones de la opción seleccionada.
Guarneros y De Parrés (2004) realizaron un estudio con el fin de evaluar la efectividad del programa de cómputo propuesto por Zarzosa (2004). Participaron 50 estudiantes de la licenciatura en Psicología de la FES Iztacala. El procedimiento consistió en la primera sesión en indicarles las instrucciones sobre cómo funcionaba el programa. En una segunda sesión, se llevó a cabo el entrenamiento en el que se presentaron dos textos distintos. Posteriormente, se asignó a los estudiantes a una de las dos condiciones en las que varió la presentación de estos. Cada texto dividió en 17 y 15 secciones respectivamente. En cada una se elaboró uno o dos cuestionamientos al autor y se presentaron tres opciones de respuesta.
Los cuestionamientos fueron de cuatro tipos: 1) acerca de la naturaleza o intención del autor; 2) si se trataba de información novedosa o significativa; 3) nexos con otras secciones; y 4) si el texto era claro y suficiente. Los resultados mostraron una mejoría, aunque no fue significativa, ya que mostraron una disminución de errores y una dispersión menor en las puntuaciones alrededor de la mediana, lo que implica que conforme avanzaban en el entrenamiento, los estudiantes realizaron una lectura más estratégica, identificando las ideas principales, sintetizándolas y relacionando la información presentada.
Siguiendo la misma línea, Zarzosa et al. (2007) evaluaron la efectividad de un programa de intervención para desarrollar competencias para la lectura de textos expositivos-argumentativos en el nivel universitarios, a través de la misma plataforma computacional. Para lo cual se llevaron a cabo dos estudios. En el estudio uno participaron 50 estudiantes de segundo año de la Licenciatura en Psicología y emplearon el mismo procedimiento que en el estudio de Guarneros y De Parres (2004). Para el estudio 2 participaron 35 estudiantes de la carrera de psicología de la FES Iztacala, el procedimiento fue similar al estudio 1, con la diferencia que se agregaron dos textos más. Los resultados mostraron que el programa de intervención mejoró el porcentaje de respuestas en el primer estudio en las dos lecciones y que este cambio fue significativo. No obstante, el efecto que se presentó en los participantes del estudio 2 fue superior al encontrado en el estudio 1. Los autores atribuyen este cambio a la mayor cantidad de lecciones a la que se expusieron los participantes del estudio 2. Los autores sugieren el uso de este programa para promover habilidades de lectura estratégica.
Con el fin de validar la viabilidad de los textos empleados y sensibilidad de tareas de escritura y lectura en la enseñanza de psicología, Acuña et al. (2019) realizaron un estudio en el que participaron 12 estudiantes de psicología de primero a séptimo semestres de la Universidad de Sonora. La tarea se diseñó para plataforma web en la que se mostraron tres artículos de investigación distintos, el participante debía contestar preguntas relacionadas con la identificación de elementos de los artículos (objetivos, variables, argumentos, datos) y elaborar preguntas de investigación, ejemplos, gráficas y su descripción, y tipo de registro que utilizarían. Finalmente se les pedía a los participantes que elaboraran un resumen del articulo leído. Los resultados permitieron identificar el desempeño de los estudiantes, ya se encontró un mayor porcentaje promedio de aciertos en las tareas que requerían contestar preguntas de opción múltiple en comparación con los ejercicios de elaboración de escritos.
Utilizando la misma plataforma, Dávila et al. (2022) realizaron un estudio con el fin de evaluar el efecto de tipos de instrucción sobre la elaboración, revisión y corrección de resúmenes con 15 estudiantes de primer semestre de la carrera de psicología. Los cuales leyeron un artículo empírico y elaboraron un resumen, lo revisaron y lo corrigieron en función de tres condiciones que variaron en función de las instrucciones: 1) prescripción: consistieron en corregir el resumen en función de apartados que no se incluyeron e incompletos; 2) ejemplificación: se presentó un resumen y se solicitó corregirlo en función del ejemplo; y 3) sin instrucción específica. Los resultados sugieren que los participantes que se expusieron a las dos primeras condiciones mostraron efectos positivos en la elaboración de resúmenes, en términos de la extensión de la referencia, inclusión de conceptos técnicos, y pertinencia y congruencia.
En resumen, estas tareas han significado un esfuerzo por evaluar y promover competencias lingüísticas, sin embargo, se pueden identificar algunas limitaciones. Por ejemplo, la forma de evaluación en la tarea diseñada por Moreno et al (2008) se realizó a partir de la respuesta a preguntas de opción múltiple, lo que implica que dicha respuesta no sea extrapolable a una situación ecológica. En el caso de los estudios de Guarneros y De Parrés (2004) y Zarzosa et al. (2007), no realizaron una evaluación inicial, lo que dificulta la identificación del desempeño posterior. En contraste, en la plataforma utilizada por Acuña et al. (2019) sí se realizaron evaluaciones iniciales para identificar el desempeño escritor, por lo cual es una forma más integral de trabajar con las competencias lingüísticas.
En relación a la forma de promoción de competencias, se reportó que los estudios de Moreno et al. (2008), Guarneros y de Parrés (2004) y Zarzosa et al. (2007) lo hicieron a partir de la respuesta a preguntas de opción múltiple. No obstante, aunque diseñaron programas innovadores, es probable que la competencia lectora se promoviera situacionalmente, lo que dificulta la validez ecológica, ya que como se mencionó, los estudiantes universitarios requieren interactuar con teorías, modelos y procedimientos que implica desligarse de las características de la situación.
Por lado en la plataforma diseñada por Acuña et al. (2019) la promoción de la escritura y la lectura de contenidos de psicología la realizaron a través de artículos empíricos. Sin embargo, en un contexto académico, los estudiantes universitarios no sólo interactúen con este tipo de textos. En este sentido, en la práctica profesional se requiere escribir no sólo artículos científicos, sino también informes, intervenciones, correos, formatos, entre otros. Con base en estos argumentos, se describirá la construcción de una plataforma que sirva como alternativa a las descritas anteriormente.
Construcción de un programa para promover competencias escritas en universitarios
Con base en los argumentos señalados previamente, se buscó subsanar las posibles limitaciones de los programas descritos. Para ello, en un primer momento se elaboraron categorías de evaluación. Éstas se dividieron en formales y funcionales. Las primeras se refirieron a aspectos estructurales de la escritura; por ejemplo, a aspectos de presentación del texto, como la ortografía, la organización o sintaxis (Hernández, 2017). Mientras que las funcionales se refieren al nivel de competencia del estudiante y se categorizaron en intrasituacional, extrasituacional y transituacional (Padilla & Fernández, 2014). Posteriormente, Fernández et al. (2023) obtuvieron la confiabilidad y la sensibilidad de las categorías para la evaluación de competencias escritoras.
Los hallazgos mostraron confiabilidades altas para todas las categorías, así como mejores desempeños en tareas de complejidad simple, dato que ha sido ampliamente documentado en la literatura (Morales et al., 2017; Padilla & Fernández. 2014; Pacheco et al., 2007; Hernández, 2017; Padilla et al., 2015; Peña, 2017). Por lo que los autores resaltaron la utilidad de las categorías para el empleo en situaciones de investigación básica como aplicada.
Después, se realizó la programación de un software en JavaScript para el funcionamiento, y HTML y CSS para la interfaz gráfica. Este consiste en una serie de tareas de escritura divididas en dos categorías generales. La primera de ellas tiene que ver con la enseñanza de aspectos formales de la escritura según la American Psychological Association (APA, 2020), y la segunda con la complejidad del desempeño (Padilla & Fernández, 2015).
Ahora bien, el programa está diseñado para realizar una evaluación inicial y otra posterior al entrenamiento. Permite capturar texto y audio con el fin de evaluar no sólo competencias escritoras, sino también orales. Las tareas del entrenamiento que fueron diseñadas para promover aspectos formales se dividieron en cuatro módulos en el que se enseñaron: a) uso de signos de puntuación y uso de mayúsculas, en las que el participante tenía que escribir el elemento faltante en un campo de texto (Figura 1); b) palabrería, el participante debía escribir en un campo determinado para eliminar una palabra innecesaria de una oración (Figura 2); c) uso de verbos, el participante debía escribir un verbo conjugado a partir de una oración (Figura 3); y d) conectores, el participante debía seleccionar tres conectores para completar un texto (Figura 4). En todas estas se ofreció retroalimentación cuando el participante terminaba la tarea. Si la respuesta era correcta, se señalaba con una ventana emergente con el texto: ¡Correcto! y si era incorrecta, se le indicaba al participante la respuesta correcta. Este tipo de tareas auspician desempeños intrasituacionales.
Por otro lado, para la categoría funcional, el programa permitió diseñar tareas en tres diferentes niveles, de lo más simple a lo más complejo. Cabe mencionar, que en la tarea intrasituacional, sólo se programó la retroalimentación automática para aquellas que requerían escribir textualmente una idea; para las demás, se requiere que el investigador o un ayudante lea el escrito del participante, posteriormente evalúa y el programa retroalimenta la ejecución.
Figura 1.
Ejemplo de la tarea de uso de mayúsculas y signos de puntuación.
Figura 2.
Ejemplo de la tarea de palabrería.
La primera tarea consistió en mostrar un texto de 100 a 200 palabras y pedirle al participante
que: a) contestara una pregunta cuya respuesta se encontraba de forma literal en el escrito; b)
realizara una paráfrasis, y c) realizara un resumen variando a la audiencia a la que iba dirigido (p.
ej. un compañero de clases, un familiar o un amigo) (Véase Figura 6). Este tipo de tareas promueven desempeños intrasituacionales.
Figura 3.
Ejemplo de la tarea de conjugación de verbos.
Figura 4.
Ejemplo de la tarea de uso de conectores.
Figura 5.
Ejemplo de la tarea intrasituacional.
Figura 6.
Ejemplo de la tarea extrasituacional.
Figura 7.
Ejemplo de la tarea transituacional.
En el segundo tipo de tarea se mostró nuevamente un texto de 100 a 200 palabras. La tarea
aquí consiste en la elaboración de un ejemplo que sea congruente con el modelo teórico que se describe, lo que promueve desempeños extrasituacionales. Esto se ilustra en la Figura 6.
Finalmente, en la tarea de mayor complejidad consiste en pedir a los participantes que elaboren un texto destacando las similitudes o diferencias entre dos modelos teóricos a partir de un texto que describe por lo menos dos modelos teóricos, lo que permite promover que el estudiante relacione o contraste elementos abstractos; es decir, desempeños transituacionales (Véase Figuras 5 a 7). Con base en estas tareas, las competencias escritoras son auspiciadas en dos dimensiones: formal y funcional. Además, el análisis permite identificar elementos cuantitativos y cualitativos (Ribes & López, 1985), a partir de las categorías propuestas por Fernández et al. (2023). Lo que supone una ventaja respecto de las anteriores propuestas ya que permite analizar de manera más integral el fenómeno psicológico implicado en la escritura. Por otro lado, la plataforma permite integrar en una sola interfaz las evaluaciones iniciales y posteriores y que se programen los textos que se utilizarán.
Conclusión
El objetivo del presente trabajo fue contrastar diferentes tareas para la promoción de competencias lingüísticas y describir la construcción de una plataforma virtual que sirva como alternativa para el estudio de dichas competencias en estudiantes universitarios. Para esto, se describió la fundamentación teórica y se comparó con otras plataformas de enseñanza. Esta propuesta tiene como propósito ser una opción viable tanto para la investigación como para la intervención, ya que en la literatura se han reportado desempeños deficientes en cualquier nivel educativo respecto de las competencias lingüísticas (González, 2014; Mares et al., 2009; OCDE, 2018). Lo anterior representa un problema ya que en el nivel superior se interactúa con elementos puramente lingüísticos en la forma de teorías, modelos y procedimientos (Ribes, 2006; Morales et al., 2017). Además, es preciso que los futuros profesionales, puedan interactuar de manera lingüística en múltiples escenarios de relevancia social, ya sea escribiendo, hablando o leyendo.
Es posible que dicha problemática sea auspiciada y mantenida por lo que diversos autores denominan educación tradicional o verbalista, la cual se centra en la exposición verbal o escrita de la información por parte de los docentes, mientras que la evaluación consiste en que los alumnos reproduzcan de manera verbal o escrita dicha información. Es común que el aprendizaje de este modo no persista más allá de la situación de evaluación (Fuentes, 2007; Ribes, 2004).
Por lo que una de las estrategias que se pueden emplear como psicólogos es la de diseñador instruccional, quien se enfoca en la organización y estructuración de una serie de elementos psicopedagógicos conceptualmente vinculados con contenidos de enseñanza (Morales et al., 2019). En este sentido, es necesario recordar que se requiere de un trabajo multidisciplinario para ofrecer soluciones más efectivas a los problemas sociales, en este trabajo se ilustró como la psicología se puede auxiliar de las ciencias de la computación para la elaboración de programas informáticos que faciliten las actividades de investigación así como las de intervención, ya que se han documentado dichas ventajas (Kaplan & Sacuzzo, 2006). Dicha interacción multidisciplinaria se ha concretado en la elaboración de programas que evalúen y promuevan competencias lingüísticas. Sin embargo, aunque ha sido útil evaluar y promover habilidades a través de preguntas de opción múltiple, aun faltan elaborar actividades que evalúen el desempeño escritor en tiempo real.
Por lo que, la propuesta del programa que se menciona en este trabajo pretende abonar a la investigación e intervención de los fenómenos lingüísticos en el nivel educativo. Asimismo, es preciso mencionar que dicho programa forma parte de una línea de investigación más general sobre competencias lingüísticas y su relación entre ellas. En el estudio de Fernández et al. (2023) se desarrollaron las categorías de evaluación de la competencia escritora en dimensiones formales y funcionales, y se encontró que estas categorías fueron confiables para su utilización en entornos tanto de investigación como de aplicación. Asimismo, permiten el uso de diferentes textos en diferentes carreras y no sólo para estudiantes de psicología como se diseñó inicialmente, ya que se reconoce que la forma de escribir es particular a cada una de las diferentes disciplinas.
De manera conceptual, el interconductismo brinda la posibilidad de identificar y analizar los factores que determinan la naturaleza de los fenómenos psicológicos. Además, la lógica de la teoría permite identificar los elementos que se afectan recíprocamente sin caer en explicaciones causales, lo cual permite definir los fenómenos educativos y psicológicos en términos de su complejidad como producto de dicha interdependencia (Ibáñez & Ribes, 2001). Así, la plataforma sustentada en dicha teoría permitió la elaboración de tareas en términos de la complejidad, la cual se identificó en función de a qué está haciendo referencia el estudiante al realizar un escrito. También, permite la evaluación en tiempo real de la ejecución del estudiante; Asimismo, se pueden caracterizar los escritos con base en las categorías propuestas por Fernández et al. (2023) lo que implica un acercamiento más valido ecológicamente del fenómeno de la escritura sin utilizar respuestas de opción múltiple. En relación a la promoción de competencias, la tarea facilita la variación y exposición a diferentes textos para desarrollar las competencias escritoras, considerando que los aspectos formales y funcionales son relevantes, lo que permite estudiar la escritura de manera integral.
Además de las ventajas mencionadas, es posible que la ejecución en cualquier computadora con acceso a internet y la retroalimentación programada de manera automática facilite la realización de estudios enfocados a la mejora de la escritura en estudiantes universitarios. No obstante, no se descarta la posibilidad de realizar ajustes para su utilización en otros niveles educativos, ya que se ha encontrado que bajo ciertos entrenamientos, se puede promover en alumnos de educación básica desempeños desligados de la situación (Mares et al., 1990; 1993; 1996; 1997; 2002)
Queda pendiente la aplicación de dicha plataforma, ya que se pretende las tareas diseñadas en el programa permitan promover desempeños escritores tanto en un nivel formal como en un nivel funcional. Además, la elaboración de criterios que permitan la evaluación de las tareas en un nivel funcional y que sea posible que el mismo programa pueda evaluar y retroalimentar el desempeño de estas tareas, lo cual haría más eficiente la realización de estudios con poblaciones numerosas.
Otra limitación de la plataforma fue la retroalimentación en las tareas funcionales, ya que no se pudo programarse automáticamente debido a la naturaleza variable de las posibles respuestas de los participantes. Una posible solución a esto sería el entrenamiento de una inteligencia artificial que recopile distintos escritos y que seleccione la retroalimentación más pertinente.
En resumen, el uso de plataformas virtuales ha transformado la forma en que se estudian y comprenden los fenómenos psicológicos al proporcionar herramientas avanzadas para la recopilación de datos, evaluaciones psicológicas, intervenciones terapéuticas y la investigación en tiempo real. Su incorporación ha ampliado las posibilidades y la accesibilidad en el campo de la psicología, beneficiando tanto a los profesionales como a los clientes. Se considera que esta propuesta presentada puede ser una alternativa para el trabajo aplicado y puede contribuir a los docentes e interesados en la educación y la promoción de competencias orales de manera disciplinar.
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Fecha de recepción: 31 de agosto del 2023
Fecha de dictaminación: 28 de octubre del 2023
Fecha de aceptación: 24 de febrero del 2024
Fecha de publicación: 29 de junio del 2024
1Candidato a doctor en Psicología por la UNAM FES Iztacala. Correo de contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
2Estudiante de la Ingeniería en Sistemas Computacionales, Universidad UDF Santa María
3Candidato a doctor en Psicología por la UNAM FES Iztacala.
4Profesora de tiempo completo e investigadora, UNAM FES Iztacala.
Agradecimientos al Consejo Nacional de Humanidades Ciencias y Tecnologías por la beca otorgada al primer autor para la realización de este trabajo. Número de becario: 1083945
Calidad de sueño en pacientes en hemodiálisis del Hospital de Especialidades Centro Médico Siglo XXI
Sleep quality in hemodialysis patients of Hospital de Especialidades, Centro Médico Siglo XXI
Roberto Alexis Molina Campuzano[1]
Hospital de Psiquiatría Morelos, IMSS
Davis Cooper Bribiesca
Hospital de Especialidades, Centro Médico Siglo XXI
Irma Corlay Noriega
Hospital de Especialidades, Centro Médico Siglo XXI
Daniela Marlene Morales Morales
Hospital de Psiquiatría Morelos, IMSS
Bazán Pérez Anayetzi
Hospital de Psiquiatría Morelos, IMSS
Resumen
Los trastornos del sueño son comunes en pacientes con insuficiencia renal crónica, con una prevalencia entre el 50-80%. Este estudio investigó la calidad del sueño en 51 pacientes del Hospital de Especialidades Dr. Bernardo Sepúlveda mediante el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh. Se encontró que el 78.4% de los pacientes tenían una mala calidad de sueño, sin asociación significativa con factores sociodemográficos, excepto para la escolaridad, donde niveles más altos se asociaron con menos alteraciones del sueño. Estos hallazgos resaltan la necesidad de intervenciones terapéuticas para mejorar la calidad del sueño en esta población, como programas de ejercicio físico o psicoeducación. Este estudio proporciona una base para investigaciones futuras con muestras más amplias.
Palabras clave: Psicología, escritura, software, multidisciplina, estudiantes universitarios
Abstract
Sleep disorders are common in patients with chronic kidney disease, with a prevalence between 50-80%. This study investigated sleep quality in 51 patients from the Dr. Bernardo Sepúlveda Specialties Hospital using the Pittsburgh Sleep Quality Index. It was found that 78.4% of patients had poor sleep quality, with no significant association with sociodemographic factors, except for education, where higher levels were associated with fewer sleep disturbances. These findings highlight the need for therapeutic interventions to improve sleep quality in this population, such as physical exercise programs or psychoeducation. This study provides a basis for future research with larger samples.
Keywords: Sleep quality, Chronic kidney disease and Hemodialysis.
Introducción
Los investigadores modernos definen el sueño basándose tanto en el comportamiento de la persona que se queda dormida como en las modificaciones fisiológicas del ritmo eléctrico cerebral al despertar. Los criterios comportamentales incluyen la falta de movilidad o movilidad escasa, el cierre de los párpados, la adopción de una postura específica para dormir propia de cada especie, la reducción de la respuesta a estímulos externos, la inactividad, el incremento del tiempo de reacción, la elevación del umbral de despertar, la disminución de la actividad cognitiva y un estado inconsciente reversible.
Los criterios fisiológicos se determinan a través de la electroencefalografía (EEG), la electrooculografía (EOG) y la electromiografía (EMG), además de otras modificaciones fisiológicas en la ventilación y la circulación (Chokroverty, 2011).
Los trastornos del sueño son altamente prevalentes en pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) sometidos a diálisis a largo plazo. La hemodiálisis, el tratamiento estándar para estas enfermedades, es una técnica de depuración extracorpórea que facilita el intercambio de agua y solutos entre la sangre y el líquido de diálisis mediante una membrana semipermeable en el dializador. Este proceso permite la eliminación de toxinas urémicas, la remoción de líquidos acumulados y la restauración del equilibrio electrolítico y ácido-básico (Amenós, 2016). Se estima que entre el 50% y el 80% de los pacientes en hemodiálisis experimentan trastornos del sueño, una prevalencia considerablemente mayor en comparación con aquellos que no están en diálisis (Serrano-Navarro et al., 2019).
Estudios previos han reportado asociaciones entre insomnio, mala calidad del sueño y otros trastornos del sueño con una disminución en la calidad de vida y un aumento en la tasa de mortalidad en pacientes en hemodiálisis (Kimmell et al., 2003; Iliescu et al., 2003; Parker et al., 2003; Elder et al., 2008). Entre los trastornos del sueño más comunes en estos pacientes se encuentran el insomnio, el síndrome de piernas inquietas (RLS), la apnea del sueño y la somnolencia diurna excesiva (EDS) (Herridge et al., 2011; Koch et al., 2009; Kawauchi et al., 2006; Biyik et al., 2013). La mala calidad del sueño incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares e infecciones.
La literatura sugiere que la mala calidad del sueño está asociada con factores físicos como las enfermedades subyacentes, la uremia, la anemia y los cambios metabólicos inducidos por la melatonina (Aronsohn et al., 2010; Hildreth et al., 2011).
Además, se supone que la farmacoterapia interfiere con la calidad del sueño. La evidencia sugiere que factores psicológicos como la depresión y la ansiedad están directamente asociados con la incidencia de trastornos del sueño (Durmer & Dinges, 2005). La calidad del sueño también podría verse influenciada por factores del estilo de vida, como el estilo de vida sedentario, el momento de la hemodiálisis y los hábitos de consumo de alcohol (Sheldon, 2012).
Los pacientes en hemodiálisis con insuficiencia renal a menudo experimentan mala calidad del sueño, lo que afecta su bienestar general. Los estudios han demostrado que factores como el estado de hidratación (Butt et al.,2023) y el uso de técnicas progresivas de relajación muscular (Rosdiana y Cahyati, 2021; Sanad et al., 2023) pueden influir en la calidad del sueño en estos pacientes. La investigación que comparó a pacientes en hemodiálisis con receptores de trasplante renal reveló que este último grupo generalmente experimenta una mejor calidad del sueño (Huang et al., 2023). Los factores asociados con la mala calidad del sueño en pacientes con enfermedad renal crónica en pre-diálisis incluyen demografía, condiciones fisiológicas, depresión y comportamientos relacionados con la excitación (Shamspour et al., 2023). La astigrafía usando dispositivos portátiles se ha utilizado para medir objetivamente los parámetros de calidad del sueño en pacientes de diálisis, destacando el impacto significativo de los niveles de fosfato sérico en la eficiencia del sueño (Hao et al., 2018).
En general, los pacientes que se quejan de mala calidad del sueño utilizan más los servicios de salud, toman más fármacos para inducir el sueño y tienen una mala calidad de vida y disminución en su funcionalidad. Por lo anterior, es importante continuar estudiando la calidad del sueño en paciente en hemodiálisis.
Por lo cual, la pregunta de investigación fue: ¿Qué proporción de pacientes con hemodiálisis sufren alteraciones de sueño?
Los seres humanos tienen necesidades físicas, sociales, emocionales e intelectuales. En ese sentido, la salud física y psicológica depende de que se satisfagan adecuadamente estas necesidades básicas, siendo el sueño una necesidad física básica necesaria para mantener la salud y un estado de bienestar. Los defectos en la calidad del sueño pueden alterar las emociones, los pensamientos y la motivación. Los individuos con mala calidad de sueño muestran muchos síntomas físicos y cognitivos, tales como cansancio, agotamiento, dificultad para concentrarse, disminución del umbral del dolor, pérdida del apetito, ansiedad y depresión. Los trastornos del sueño tienen un efecto significativo sobre la mortalidad y morbilidad, por lo que, una queja de dificultades con el sueño se considera un problema de salud significativo que puede afectar negativamente la calidad del sueño, la calidad de vida, funcionalidad y el bienestar del individuo (Liaveri et al., 2017).
En nuestro país no se ha realizado un análisis epidemiológico que nos ayude a dimensionar la importancia de los trastornos del sueño y la calidad del sueño y mucho menos en pacientes que se encuentran en hemodiálisis. Si bien se conocen los principales factores de riesgo en diferentes poblaciones tanto de Estados Unidos como de Europa, se desconocen los mismos en la población mexicana. Por lo que sería importante indagar sobre la calidad de sueño en estos pacientes, tomando en consideración el potencial riesgo que implica una mala calidad de sueño, así como el impacto de esta en la salud de estos pacientes.
Asimismo, esto podría permitir beneficiar a los pacientes desde el punto de vista funcional, económico, social y médico, proporcionándoles la atención y tratamiento adecuado.
El objetivo de la presente investigación fue determinar la proporción de pacientes sometidos a hemodiálisis que experimentan alteraciones del sueño en pacientes con insuficiencia renal crónica que acuden al servicio de hemodiálisis del Hospital de Especialidades Dr. Bernardo Sepúlveda de Centro Médico Siglo XXI.
De acuerdo con la literatura previa, se estima que el 70% de los pacientes sometidos a hemodiálisis experimentarán alteraciones en la calidad del sueño. Esta hipótesis se basa en investigaciones previas que han demostrado una alta incidencia de trastornos del sueño en pacientes con enfermedad renal crónica sometidos a hemodiálisis, así como en la comprensión de los factores de riesgo asociados con esta población, como el estrés físico y emocional, los cambios en los ritmos circadianos y la carga de síntomas asociados con la enfermedad renal.
Método
Paradigma metodológico
El paradigma metodológico utilizado en este estudio fue cuantitativo, enfocado en la recolección y análisis de datos numéricos para identificar patrones y relaciones entre variables. Este enfoque permite una evaluación objetiva y estadística de la calidad del sueño en pacientes con insuficiencia renal crónica sometidos a hemodiálisis. La elección del paradigma cuantitativo se justifica por la necesidad de medir de manera precisa y generalizable la prevalencia de alteraciones del sueño, así como diversas variables sociodemográficas que pueden estar parcialmente relacionadas.
Tipo de investigación
Este estudio se clasifica como una investigación no experimental, de tipo descriptivo. Además de proporciona una descripción detallada de la calidad del sueño en la población estudiada, se evalúan las posibles relaciones con variables sociodemográficas como sexo, estado civil, escolaridad, ocupación y lugar de origen.
Tipo de estudio
El estudio se enmarca en un diseño transversal. Este diseño implica la recolección de datos en un único punto en el tiempo, permitiendo una instantánea de la situación actual de la calidad del sueño entre los pacientes sometidos a hemodiálisis. La elección de un diseño transversal permite evaluar la prevalencia de alteraciones del sueño y explorar otras variables en una muestra representativa de la población en un momento específico. Aunque este diseño no permite establecer causalidad, proporciona información valiosa sobre la situación actual y posibles áreas de intervención.
Muestreo
Participaron 51 pacientes con diagnóstico de ERC que asisten al servicio de hemodiálisis del Hospital de Especialidades “Dr. Bernardo Sepúlveda” de Centro Médico Siglo XXI, que aceptaron participar en el estudio y que se encontraron disponibles al momento de aplicar el instrumento. Se consideraron características tales como la edad, estado civil, escolaridad, ocupación y lugar de origen. A continuación, se describen las características sociodemográficas de los participantes: Género: femenino 25 (49%), masculino 26 (51%). Edad: edad media 45.47 D.E. 15.97. Estado civil: solteros 17 (33.3%), casados 31 (60.8%), divorciados 2 (3.9%), viudos 1 (2.0%). Escolaridad: sin estudios 1 (2.0%), primaria 9 (17.6%), secundaria 15 (29.4%), bachillerato 17 (33.3%), licenciatura 6 (11.8%), posgrado 3 (5.9%). Ocupación: ama de casa 12 (23.5%), estudiante 2 (3.9%), empleado 19 (37.3%), autoempleado 5 (9.8%), jubilado (25.5%). Lugar de origen: urbano 49 (96.1%), rural 2 (3.9%).
Criterios de inclusión
Pacientes de ambos sexos.
Mayores de 18 años de edad.
Ser paciente de UMAE Centro Médico Siglo XXI.
Encontrarse en hemodiálisis con 3 meses de antiguedad.
Consciente de su alrededor.
Pacientes que acepten participar y que firmen el consentimiento informado.
Criterios de exclusión
Pacientes que acuden a hemodiálisis por urgencia médica.
Embarazo.
Pacientes que rechazaron la participación en este estudio.
Criterios de eliminación
Pacientes que llenaron de forma inadecuada o incompleta los instrumentos de trabajo.
Pacientes que si habiendo aceptado en un inicio y una vez iniciado el estudio desearon dejar el mismo.
Descripción de variables
La variable dependiente fue la calidad de sueño, la cual fue determinada por el cuestionario Pittsburgh Sleep Quality Index (Índice de calidad de sueño Pittsburgh). En la publicación original de Buysee, et al., se habla de una especificidad de 86.5% y una sensibilidad del 89.6%, este instrumento fue validado en su versión en castellano por Royuela y Macías (1996) quienes encontraron una consistencia interna de 0.81, el coeficiente de kappa de 9.61,sensibilidad de 88.63%, especificidad de 74.99% y un valor predictivo positivo de la prueba fue de 80.66, lo que nos habla de que dicha versión es adecuada para la investigación clínica y epidemiológica de la calidad del sueño. No obstante, la consistencia de Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh adaptado para el presente estudio fue de un Alfa de Cronbach de α = 0.733, esto nos indica que efectivamente esta prueba mide el constructor de interés en la muestra estudiada.
La escala consta de 24 preguntas, con 19 auto-aplicables y 5 respondidas por el compañero de habitación o cama. Las primeras 4 preguntas tienen respuestas concretas, mientras que las restantes, incluyendo las del compañero, se contestan con una escala ordinal de 4 grados. Se tarda aproximadamente de 5 a 10 minutos en completarla. Los resultados generan 7 puntuaciones sobre la calidad del sueño: Calidad subjetiva, Latencia del sueño, Duración del sueño, Eficiencia habitual del sueño, Perturbaciones del sueño, Uso de medicación hipnótica y Disfunción diurna. Cada componente recibe una puntuación del 0 al 3, siendo 0 sin problemas y 3 problemas graves. La suma de estas puntuaciones da un total entre 0 y 21, donde menos de 5 indica buena calidad de sueño. Así mismo se registraron las variables: sexo, estado civil, ocupación y lugar de origen.
Consideraciones éticas
Este estudio se apegó al reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud, así como a la declaración de Helsinki y sus enmiendas.
Este estudio no representó ningún riesgo para la salud del paciente de acuerdo a la Ley General de Salud en Materia de investigación para la salud. Por ser un estudio epidemiológico y analítico.
Se explicó a cada uno de los pacientes y familiares responsables, el objetivo del estudio en el cual no se correría ningún riesgo, costo y de estar de acuerdo en firmar una hoja de consentimiento informado para ser incluido en el estudio.
Privacidad y confidencialidad
Los datos obtenidos serán utilizados por el investigador para la realización de un estudio científico con la finalidad de obtener información que pueda ser aplicable a la ciencia médica. Se respetará con absoluta integridad el uso de sus datos personales de acuerdo a la Ley DOF 95-07-2010, del IFAI vigente.
Resultados
El análisis de los datos reveló una prevalencia del 78.4% de los pacientes sometidos a hemodiálisis que experimentan alteraciones del sueño, con un intervalo de confianza del 99% que oscila entre el 62.9% y el 94%, como se muestra en la Figura 1. La prueba de Bondad de Ajuste X2 confirmó que la muestra es representativa de la población general (X2(6) = 6.02; p. > 0.05).
De acuerdo con la Figura 1, al comparar las mediciones entre pacientes con y sin alteraciones del sueño, el análisis estadístico indicó que la prevalencia del 78.4% de alteraciones del sueño en pacientes sometidos a hemodiálisis es significativa (X2(1) = 16.5; p. < 0.05).
Tabla 1 Variables Sociodemográficas y su prevalencia entre la buena y mala calidad de sueño. |
||||||
Sociodemográficos |
|
% |
N |
χ² |
gl |
p |
SEXO |
Femenino |
49% |
51 |
2.65 |
1 |
0.173* |
|
Masculino |
51% |
|
|
|
|
ESTADO CIVIL |
Solteros |
33% |
51 |
1.53 |
3 |
0.756* |
|
Casados |
61% |
|
|
|
|
|
Divorciados |
4% |
|
|
|
|
|
Viudos |
2% |
|
|
|
|
ESCOLARIDAD |
Sin estudios |
2% |
51 |
7.08 |
5 |
0.224* |
|
Primaria |
18% |
|
|
|
|
|
Secundaria |
29% |
|
|
|
|
|
Bachillerato |
33% |
|
|
|
|
|
Licenciatura |
12% |
|
|
|
|
|
Posgrado |
6% |
|
|
|
|
OCUPACIÓN |
Ama de casa |
24% |
51 |
5.77 |
4 |
0.221* |
|
Estudiante |
37% |
|
|
|
|
|
Empleado |
10% |
|
|
|
|
|
Autoempleado |
26% |
|
|
|
|
|
Jubilado |
4% |
|
|
|
|
LUGAR DE ORIGEN |
Urbano |
96% |
51 |
0.572 |
1 |
1.00* |
|
Rural |
4% |
|
|
|
|
La Tabla 1 permite contextualizar los hallazgos generales sobre la calidad del sueño dentro de un marco sociodemográfico. Al analizar variables como sexo, estado civil, escolaridad, ocupación y lugar de origen, se proporciona una visión más completa de los factores que podrían estar influyendo en la calidad del sueño de estos pacientes.
Sexo: No se encontró una diferencia significativa en la calidad del sueño entre hombres y mujeres. Esto sugiere que el sexo no es un factor determinante en la calidad del sueño en pacientes en hemodiálisis.
Estado Civil: La calidad del sueño no varió significativamente según el estado civil de los pacientes. Esto indica que estar soltero, casado, divorciado o viudo no influye notablemente en la calidad del sueño en esta población.
Escolaridad: Aunque no se alcanzó significancia estadística estricta, se observó una tendencia donde niveles más altos de educación están asociados con una mejor calidad del sueño. Posiblemente, por un mejor manejo del estrés y acceso a información sobre la salud.
Ocupación: No se encontró una asociación significativa entre la ocupación de los pacientes y su calidad del sueño, lo que sugiere que la actividad laboral o falta de ella no es un factor relevante en este contexto.
Lugar de Origen: La calidad del sueño no varió significativamente entre pacientes de origen urbano y rural. La mayoría de los participantes eran de origen urbano, lo que refleja la ubicación del hospital.
La mayoría de las variables sociodemográficas (sexo, estado civil, ocupación y lugar de origen) no mostraron una asociación significativa con la calidad del sueño en pacientes sometidos a hemodiálisis.
Sin embargo, la escolaridad mostró una tendencia hacia una asociación positiva con la calidad del sueño, lo que sugiere que niveles educativos más altos podrían estar relacionados con mejores hábitos de salud y un manejo más eficaz del estrés, contribuyendo a una mejor calidad del sueño. Estos hallazgos son consistentes con la literatura existente, que indica que, aunque las variables sociodemográficas pueden influir en la calidad del sueño, su impacto no es uniforme ni significativo en todos los contextos.
Conclusión
El presente estudio se enfocó en evaluar la calidad del sueño en pacientes sometidos a hemodiálisis en el Hospital de Especialidades Dr. Bernardo Sepúlveda de Centro Médico Siglo XXI. El objetivo fue determinar la proporción de pacientes que experimentan alteraciones del sueño y explorar los factores sociodemográficos asociados. Se planteó la hipótesis de que aproximadamente el 70% de los pacientes en hemodiálisis experimentarían alteraciones en la calidad del sueño, basándose en investigaciones previas.
La herramienta utilizada para evaluar la calidad del sueño fue el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (PSQI). Los resultados revelaron que el 78.4% de los pacientes presentaban una mala calidad del sueño. Este hallazgo es consistente con la hipótesis inicial y resalta la prevalencia significativa de alteraciones del sueño en pacientes en hemodiálisis.
Uno de los hallazgos más notables fue la falta de asociación significativa entre la calidad del sueño y la mayoría de los factores sociodemográficos, como edad, género, estado civil, ocupación y lugar de origen. Sin embargo, se encontró una excepción en el nivel de escolaridad, donde los pacientes con niveles educativos más altos presentaron menos alteraciones del sueño. Esto sugiere que la educación puede desempeñar un papel protector, posiblemente debido a una mejor comprensión y manejo de la enfermedad y sus síntomas asociados.
Los resultados obtenidos en este estudio tienen importantes implicaciones para la práctica clínica y la gestión de la calidad del sueño en pacientes sometidos a hemodiálisis. La alta prevalencia de mala calidad del sueño destaca la necesidad de intervenciones terapéuticas específicas para esta población. Se recomienda la implementación de programas de ejercicio físico y psicoeducación, los cuales han demostrado ser efectivos en la mejora de la calidad del sueño (Sanad et al., 2023; Butt et al., 2023).
Además, se sugiere la evaluación regular de la calidad del sueño como parte del cuidado integral de los pacientes con IRC en hemodiálisis. La utilización de herramientas como el PSQI puede ayudar a identificar a los pacientes con riesgo de trastornos del sueño y permitir intervenciones tempranas. También es fundamental considerar factores psicológicos como la depresión y la ansiedad, que están directamente asociados con la incidencia de trastornos del sueño en esta población (Shamspour et al., 2023; Huang et al, 2023).
Una limitación de este estudio es el tamaño de la muestra que, aunque adecuado para una exploración inicial, limita la generalización de los resultados a una población más amplia. Futuras investigaciones deberían incluir muestras más grandes y diversas para confirmar estos hallazgos y explorar más a fondo las relaciones entre los factores sociodemográficos y la calidad del sueño.
Otra área que merece mayor atención es el impacto de los tratamientos farmacológicos y las intervenciones no farmacológicas en la mejora de la calidad del sueño. Estudios que utilicen medidas objetivas de la calidad del sueño, como la actigrafía, pueden proporcionar una comprensión más completa del problema y guiar el desarrollo de estrategias de manejo efectivas (Zhang et al., 2021; Hao et al., 2018).
Finalmente, este estudio subraya la alta prevalencia de mala calidad del sueño en pacientes sometidos a hemodiálisis y la necesidad urgente de intervenciones dirigidas a mejorar su bienestar general. Los hallazgos proporcionan una base sólida para futuras investigaciones y destacan la importancia de un enfoque multidisciplinario en el manejo de la calidad del sueño en esta población vulnerable.
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Fecha de recepción: 28 de septiembre del 2023
Fecha de dictaminación: 28 de octubre del 2023
Fecha de aceptación: 27 de mayo del 2024
Fecha de publicación: 29 de junio del 2024
[1] La correspondencia referente a este artículo debe dirigirse a Roberto Alexis Molina Campuzano. Correo de contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Diseño y validación de Prueba de Eventualidad de Riesgo Suicida
Design and validation of a Suicide Risk Eventuality Test
Jennifer Nancy Núñez Carmona[1]
Alexandra Tahamara Moya Solís1
Pedro Cassiel Maqueo Mendoza1
Mariana Lucero Hernández Guzmán1
Andrea Domínguez González1
Vanessa Arias Martínez1
Cristian Javier Ocampo Solís[2]
Universidad del Valle de México
Resumen
El suicidio es un problema no solo de salud pública, sino también de orden social, pues conlleva una afectación tanto a nivel personal como del contexto en el que la persona se desenvuelve. En este sentido, el presente trabajo tuvo por objetivo diseñar y validar una prueba que permita medir de manera precisa la eventualidad de riesgo suicida antes de que incluso se presente el primer intento de acabar con la vida. Para ello, se diseñó un instrumento de 40 reactivos, divididos en dos factores para este primer estudio, y se aplicó a 220 estudiantes universitarios. Como resultado, se encontró una confiabilidad alta (Alpha = .89) con una validez media (r = .54) a través de un análisis de componentes principales. Este estudio propone una herramienta valiosa para la detección temprana del riesgo suicida en la población con mayor riesgo, con el fin de tomar medidas preventivas y desarrollar intervenciones efectivas.
Palabras clave: ideación suicida, riesgo suicida, autolesión, comunicación de deseos de muerte.
Abstract
Suicide is a problem not only of public health but also of social order, as it affects both the personal level and the context in which the person develops. In this context, the aim of this study was to design and validate a test to accurately measure the eventuality of suicidal risk before the first attempt is made to end one's life. To this end, an instrument of 40 items was designed, divided into two factors for this first study , and applied to 220 university students. The results showed high reliability (Alpha = 0.89) with medium validity (r = 0.54) through a principal component analysis. This study provides a valuable tool for the early identification of suicide risk in high-risk populations, aiming to implement preventive measures and develop effective interventions.
Key words: suicidal ideation, suicidal risk, self-injury, communication of death wishes.
Introducción
La ideación suicida se refiere a la presencia de pensamientos, fantasías o ideas relacionadas con el deseo de morir o hacerse daño a uno mismo (Constanza et al., 2018). Es importante destacar que la ideación suicida puede variar en intensidad y frecuencia, desde pensamientos pasivos sobre la muerte hasta planes concretos para llevar a cabo el acto suicida.
El comportamiento suicida incluye toda conducta que tenga como consecuencia la muerte de la persona y ésta comprenda lo que implica su actuar, con una intención deliberada de encaminar su propia vida a su fin (Campo-Arias, 2022). Se entiende intención como “la capacidad de las personas de elegir, mantenerse constantes y actuar de acuerdo con su elección” (Ryle, 1967, p.63). La Real Academia Española (RAE, 2024, definición 1) define eventualidad como “cualidad de eventual”, mientras que eventual lo dictamina como “sujeto a cualquier evento o contingencia"; siguiendo esta línea, el Diccionario Español de México (DEM, 2024, definición 2) define eventual como “que no es seguro, fijo o regular, que puede o no suceder, que depende de una circunstancia no prevista”. Con esto establecido es consolidable decir que al hablar de eventualidad se hace alusión a la posibilidad o probabilidad de que algo acontezca.
Haciendo distinción a lo anteriormente expuesto, el término riesgo hace referencia a la “contingencia o proximidad de un daño” (RAE, 2024, definición 3). Aunque eventualidad y riesgo remiten a la probabilidad de algo, la connotación de riesgo se inclina a algo más negativo, implicando resultados adversos. Desde una perspectiva psicológica se adopta el término de riesgo personal o individual al que la fundación Mapfre define como aquel riesgo que afecta circunstancias de la persona en general, involucra todos los aspectos en que se encuentra, salud e integridad física o mental, capacidades, vejez, supervivencia e incluso el trabajo (MAPFRE, 2020). Es esencial que riesgo, comportamiento e ideación no se consideren sinónimos, ya que esto conduce a un error categorial (Ryle, 1967). Al enfatizar la distinción de estos conceptos, definimos riesgo como el conjunto que abarca la ideación y comportamiento suicida. Así, los factores de riesgo desde una perspectiva del análisis conductual de Ryle (1967) serían disposicionales.
El suicidio es un problema de salud pública que afecta a la población joven en múltiples países. Aunque varia de acuerdo con las circunstancias, es una realidad a nivel global. Cada año, cerca de 703 000 personas de todas las edades se quitan la vida y son aún más las que intentan llevarlo a cabo, que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022). En 2019, 1 de cada 100 muertes fue causada por suicidio y el 58% de ellas ocurrían antes de los 50 años. Cabe mencionar que, en el mismo año, el suicidio fue la cuarta causa de fallecimiento en el grupo de entre 15 y 29 años a nivel mundial (OMS, 2021).
Una disposición, según la perspectiva de Ryle (1967), abarca tanto las disposiciones físicas, que se manifiestan en una sola dirección de manera unidireccional, como las disposiciones mentales, que pueden dar lugar a una variedad de acciones y reacciones que no se limitan a un solo tipo de acción. Esto implica que no existe una contraparte física o psicológica que explique todas las posibles manifestaciones de estas últimas. Soria (2013) sostiene que "Las disposiciones físicas son tales que se ponen de manifiesto de una sola manera... Sin embargo, a las disposiciones mentales de las que nos habla Ryle no corresponde un solo tipo de acción" (p.240). Al atribuir una disposición, se está ofreciendo una hipótesis que explica las acciones y reacciones observadas, sin reducirlas a propiedades categóricas como el color o la estructura molecular.
Poseer una propiedad disposicional es, "estar obligado o ser susceptible de estar en un estado particular, o de experimentar un cambio particular, cuando se realiza una condición particular" (Soria, 2013, p. 43). Las propiedades disposicionales, en contraste con las categorías, requieren condiciones o circunstancias específicas para manifestarse, como indica Soria (2013) al afirmar que "Las propiedades disposicionales se distinguen... en que estas últimas no necesitan condiciones o circunstancias especiales para manifestarse" (pp. 236-240).
A su vez, conforme a estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI, 2022) de los 1 093 210 fallecimientos registrados en México en el año 2021, 8 351 fueron a causa de lesiones autoinfligidas, es decir, suicidio, lo que representa una tasa de suicidio de 6.5 por cada 100 mil habitantes. El grupo más afectado por esta situación son los hombres de entre 15 y 29 años, siendo la cuarta causa de muerte en este grupo. De cada 100 mil hombres, ocurren 16.2 suicidios, en cuanto a las mujeres de este mismo rango de edad la tasa de suicidio es menor, siendo de 10.4 por cada 100 mil habitantes en este mismo rango de edad.
Por otro lado, en 2018, del total de fallecimientos ocurridos en México, 6,710 fueron por suicidio, representando una tasa de 5.4 por cada 100,000 habitantes. Queda en evidencia el crecimiento de esta tasa a lo largo de los años, lo que hace que el problema sea aún más alarmante (INEGI, 2020). Esto demuestra que el suicidio es una problemática en aumento, considerando que en solo 3 años, la tasa de suicidio aumentó un 1.1.
Por ello, trabajar en una identificación temprana de comportamientos suicidas es esencial para salvaguardar vidas, atender la salud mental y la integridad de los jóvenes. Un factor se define por la Real Academia Española (RAE, 2024) como “Elemento o causa que actúan junto con otros” (definición 4). En relación con la definición de “riesgo” previamente planteada, un “factor de riesgo” se define como un elemento o causa que , junto con otros , podría tener como contingencia un daño.
En cuanto a factores de riesgo para el suicidio podemos definirlos como aquellas características específicas que preceden, favorecen o aumentan la probabilidad de que se presente ideación suicida, conductas suicidas o en su defecto, el intento de suicidio. Cabe aclarar que se denominan como factores pues su presencia puede favorecer la posibilidad de la presencia de esta situación. Sin embargo, no son necesariamente un indicador indiscutible. Al trabajar directamente con estos factores, podemos adelantarnos en la prevención, identificando si un individuo puede estar en una zona de riesgo en cuanto a la ideación suicida, permitiendo a los profesionales focalizar sus esfuerzos en atender dichas necesidades de manera óptima y oportuna.
Algunos de los factores de riesgo en relación con el suicidio juvenil, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2017):
Con la aclaración de que la existencia de uno o más de estos factores en la vida de una joven no es determinante de un suicidio inminente, pero si enfatizando la importancia de tomarlos en cuenta, son la presencia de problemas familiares, violencia, abuso sexual, problemas escolares en cuanto a desempeño y entorno social, bullying o acoso escolar, dificultades en torno a la identidad sexual, y la existencia de intentos previos de suicidio (p.9).
Simultáneamente, la OMS (2021) indica que la relación suicidio-trastornos mentales no es el único grupo de factores de riesgo al cual se le debe de poner especial atención. Circunstancias de vulnerabilidad, como la impulsividad en crisis, formar parte de un grupo discriminado (migrantes, refugiados, pueblos indígenas, la comunidad LGBT+, personas privadas de su libertad), entre algunas otras, son factores que podrían detonar un intento de suicidio o el inicio de la ideación suicida debido a sus implicaciones. Además, el organismo previamente mencionado concuerda en que “el principal factor de riesgo es, con diferencia, un intento previo de suicidio”.
Con todo lo mencionado anteriormente queda en evidencia que la prevención del suicidio es un problema al que se le debe dar mayor visibilidad. Es necesario crear herramientas e instrumentos que tengan en cuenta una apropiada comprensión de los factores relacionados a los altos índices de suicidio en la población joven, favoreciendo una intervención oportuna que garantice el bienestar mental y emocional de los jóvenes. Por ello, planteamos la siguiente pregunta: ¿Qué características psicométricas debe tener un instrumento para la identificación temprana de factores de riesgo capaces de conducir a patrones de pensamiento y comportamiento característicos de la ideación suicida en jóvenes de entre 18 y 29 años?
El presente trabajo de investigación se encamina al desarrollo de un instrumento psicométrico de eventualidad del riesgo suicida que pueda ayudar en el diagnóstico temprano de estas conductas riesgosas y de patrones de pensamiento y comportamiento que proporcionen una guía valiosa hacia los posteriores pasos a la evaluación y el tratamiento.
Para lograr el objetivo anterior, es relevante considerar la variedad ya existente de pruebas y escalas con el mismo objeto de estudio para establecer un punto de partida. El instrumento busca diferenciarse de las escalas ya existentes, detectando de manera oportuna el riesgo de alguna posible incidencia de suicidio, considerando dos factores de riesgo: 1) predisposición a realizar conductas autolesivas y 2) predisposición a comunicar deseos de la muerte propia. Otras escalas consideran diferentes elementos o enfoques.
Como punto de partida, la conocida Escala de Intencionalidad Suicida de Beck (Suicide Intent Scale, SIS) es un instrumento diseñado para evaluar las características de tentativa suicida, como son las circunstancias, actitud hacia la vida y la muerte, pensamientos y conductas relacionadas a la tentativa de suicidio (González, et al., 2000). Dicha escala se aplica cuando ya existe al menos un intento de suicidio previo. Esto la hace inapropiada para el propósito del instrumento en desarrollo, ya que busca prevenir el riesgo suicida antes de un intento, a diferencia de la escala de Beck, la cual requiere mínimo un intento previo.
Otra de las escalas es la Escala de Riesgo Suicida Plutchik (ERSP), que consta de 2 ítems que evalúan intentos previos autolesivos, ideación suicida actual y su intensidad, así como los sentimientos de depresión, desesperanza y otras características relacionadas con las tentativas de suicidio (Plutchik y Praag, 1989, como citado en Suárez et al., 2019). Aunque esta escala está más cercana al objetivo del proyecto, igual que la anterior, ya contempla una ideación suicida presente, lo que no se ajusta a las necesidades del proyecto que busca identificar la eventualidad de la ideación suicida desde etapas anteriores.
La Escala de Ideación Suicida (SSI), por otro lado, consta de 20 ítems que se evalúan en una escala de 3 puntos (de 0 a 2 puntos), y se divide en tres partes bien diferenciadas: la parte objetiva (circunstancias objetivas relacionadas con la tentativa de suicidio), la parte subjetiva (expectativas durante la tentativa de suicidio) y otros aspectos. Evalúa características de tentativa suicida, como circunstancias en las que se llevó a cabo, actitud hacia la vida y muerte y pensamientos y conductas antes, durante y después de la tentativa de suicidio (Beck, 1979, como citado en Rangel et al., 2015). Esta escala explora puntos importantes que podrían ser útiles como referencia. Sin embargo, evalúa la tentativa suicida ya presente, más no la eventualidad de esta, aunque contempla las tres áreas de interés que el SSI ofrece.
Otra de las escalas estudiadas es la Escala Modificada para Ideación Suicida (MSSI), que consta de 18 ítems. Se evalúa de 0 a 3, considerando tres factores: deseo suicida, preparación para el intento suicida y capacidad percibida para realizar el intento suicida. La ventaja de esta escala radica en sus preguntas directas y que puede ser usada por personal médico sin entrenamiento especializado (Beck, 1979, como citado en Rangel et al., 2015). Sin embargo, ya está contemplando intentos suicidas, aun si no son de manera activa o solo son contemplados. La escala propuesta busca identificar señales desde etapas previas, incluso cuando la ideación no es parte presente de la vida de una persona.
La Escala de Evaluación del Suicidio (SUAS), con 20 ítems que se califican del 0 al 4 mediante una entrevista semiestructurada de 20 a 30 minutos, tiene la ventaja de evaluar los dominios de afecto, estado corporal, control y afrontamiento, reactividad emocional, pensamientos y comportamientos suicidas. Esta escala se aproxima más a las necesidades del presente trabajo y su objetivo. Sin embargo, contempla algunos rubros que no se alinean con el objetivo del proyecto, y por consiguiente limita la exploración de algunas de las necesidades de este. Simultáneamente, la Escala Paykel, que consta de 5 ítems con un sistema de respuesta dicotómico (sí/no) y se puede utilizar en combinación con otros instrumentos de medida, recoge información de la conducta suicida aunque este no sea el objetivo principal de la evaluación (Pedrero et al., 2020). Sin embargo, su brevedad y enfoque también evalúan una conducta suicida ya presente.
Finalmente, se exploró el Inventario de Orientaciones Suicidas de Casullo (IOSC), compuesto de 36 ítems que evalúan diferentes aspectos relacionados con las ideaciones y conductas suicidas. Las opciones de respuesta están en una escala Likert de 0 a 3 según la frecuencia e intensidad de cada ítem. Dentro de sus factores se encuentran ideación suicida, deseo de morir, capacidad para controlar los impulsos suicidas, experiencia con suicidios, soledad y percepción de apoyo social (Galarza et al., 2018). Esta prueba se ha utilizado para evaluar el riesgo de suicidio en diferentes grados de intensidad. Psicométricamente, ha mostrado buena confiabilidad y validez en la evaluación del riesgo de suicidio en diferentes poblaciones y culturas (Galarza et al., 2018). Su utilidad clínica le permite diagnosticar y ser sensible al cambio en la variable.
Sin embargo, aunque es una prueba completa y considera áreas importantes, su enfoque se dirige hacia el suicidio como conducta presente y no como una predisposición.
Debido a todo lo anterior, el presente trabajo busca diseñar y validar un instrumento para conocer la predisposición de una persona a desarrollar eventual ideación que conduzca a un riesgo suicida, basándonos en las circunstancias de su entorno, redes de apoyo y gestión personal/emocional. Todo esto con la intención de diseñar programas de detección temprana para situaciones que puedan poner en riesgo a una persona de intentar atentar contra su vida.
De manera preventiva, estos esfuerzos pueden marcar un cambio considerable, buscando adelantarse a la ideación suicida, que es un paso previo a las conductas de índole suicida. Una detección temprana, en conjunto con los esfuerzos adecuados, puede ser un parteaguas en cada historia, alejando a los individuos del umbral de peligro de tendencias autolesivas o suicidas.
Tabla 1 Reactivos por factor |
|
Autolesión |
Comunicación de deseos de muerte |
1. Tiendo a aislarme cuando me siento desanimado |
1. La muerte no me asusta |
2. Me cuesta expresar mis emociones abiertamente. |
2. Me siento triste con frecuencia |
3. Encontrarme en sitios donde me siento incomodo me genera angustia. |
3. Pienso que la vida es injusta |
4. Soy una persona pesimista |
4. Prefiero evitar el conflicto |
5. Soy muy duro conmigo mismo |
5. Me rindo con facilidad |
6. Al cometer un error siento que merezco un castigo |
6. Pienso constantemente en la muerte |
7. Pienso que soy poca cosa para los demás |
7. Me cuesta trabajo encontrarle propósito a la vida. |
8. Me siento insuficiente |
8. Hay muchos conflictos en mi casa |
9. Puedo sentirme verdaderamente en calma solo en ciertos lugares. |
9. Soy una persona sociable |
10. Siento que me merezco las cosas malas que me pasan |
10. Adapto mi forma de actuar y de ser dependiendo de las personas con las que me encuentro. |
11. Soy una persona impulsiva |
11. La relación que tengo con mis padres es buena |
12. Sé cómo calmarme cuando estoy abrumado |
12. Siento que las personas no me escuchan |
13. Sé identificar cuando me siento alterado. |
13. Prefiero pocos amigos cercanos a muchos conocidos. |
14. Mis métodos para calmarme no son convencionales (ej. Romper cosas, gritar, ingerir sustancias nocivas, etc.) |
14. Mis relaciones con los demás se han vuelto superficiales con el tiempo. |
15. Me considero capaz de buscar ayuda cuando tengo dificultades. |
15. Puedo contar con las personas en mi entorno |
16. Me considero una persona resiliente. |
16. Me siento desconectado de mi entorno social. |
17. Prefiero distraerme de mis emociones a pensar en ellas |
17. Las palabras son suficiente para expresar lo que siento. |
18. Expreso mis emociones de manera no verbal |
18. Paso mucho tiempo en el celular |
19. Me guardo lo que pienso o siento porque puede incomodar a los demás |
19. Creo que lo correcto es aceptar mis errores |
20. Arrancarme el cabello o las uñas me ayuda a calmarme |
20. Me es más fácil comunicarme a través de medios digitales |
Tabla 2 Puntuaciones Alfa de Cronbach |
|
Análisis realizado |
Resultado |
Factor de Autolesión |
.86 |
Factor de Comunicación de deseos de muerte |
.81 |
Prueba completa |
.89 |
Método
Participantes
El muestreo fue de tipo voluntario y se contó con la participación de 220 personas de entre 18 y 29 años, todas de nacionalidad mexicana, que actualmente estudian una carrera universitaria.
Tabla 3 Contraste Chi-cuadrado |
|||
|
Valor |
gl |
p |
Modelo |
195.948 |
130 |
< .001 |
Instrumento
El instrumento contempla dos factores: Autolesión y Comunicación de deseos de muerte. Se diseñó con un total de 40 reactivos, divididos en 20 reactivos para cada factor. Se utilizó una escala Likert con las siguientes opciones: Totalmente de acuerdo (5), De acuerdo (4), Indeciso (3), En desacuerdo (2), Totalmente en desacuerdo (1), como se muestra en la Tabla 1.
Tabla 4 Cargas de los Factores |
||||||||
Cargas |
Factor 1 |
Factor 2 |
Factor 3 |
Factor 4 |
Factor 5 |
Factor 6 |
Unicidad |
|
Pienso que soy poca cosa para los demás |
0.842 |
|
|
|
|
|
0.233 |
|
Me siento insuficiente |
0.815 |
|
|
|
|
|
0.256 |
|
Al cometer un error siento que merezco un castigo |
0.664 |
|
|
|
|
|
0.387 |
|
Siento que me merezco las cosas malas que me pasan |
0.600 |
|
|
|
|
|
0.510 |
|
Soy muy duro conmigo mismo |
0.485 |
|
|
|
|
|
0.505 |
|
Tiendo a aislarme cuando me siento desanimado |
0.410 |
|
|
|
|
|
0.615 |
|
Sé identificar cuando me siento alterado. |
|
0.661 |
|
|
|
|
0.517 |
|
Me considero capaz de buscar ayuda cuando tengo dificultades. |
|
0.588 |
|
|
|
|
0.585 |
|
Sé cómo calmarme cuando estoy abrumado |
|
0.582 |
|
|
|
|
0.637 |
|
Me considero una persona resiliente. |
|
0.480 |
|
|
|
|
0.696 |
|
Me guardo lo que pienso o siento porque puede incomodar a los demás. |
|
|
0.632 |
|
|
|
0.466 |
|
Me cuesta expresar mis emociones abiertamente. |
|
|
0.574 |
|
|
|
0.534 |
|
Prefiero distraerme de mis emociones a pensar en ellas. |
|
|
0.574 |
|
|
|
0.584 |
|
Pienso que la vida es injusta |
|
|
|
0.695 |
|
|
0.390 |
|
Me cuesta trabajo encontrarle propósito a la vida. |
|
|
|
0.490 |
|
|
0.551 |
|
Pienso constantemente en la muerte |
|
|
|
0.473 |
|
|
0.580 |
|
Arrancarme el cabello o arrancarme las uñas me ayuda a calmarme. |
|
|
|
0.466 |
|
|
0.704 |
|
Encontrarme en sitios donde me siento incómodo me genera angustia. |
|
|
|
|
0.710 |
|
0.405 |
|
Puedo sentirme verdaderamente en calma sólo en ciertos lugares. |
|
|
|
|
0.520 |
|
0.553 |
|
La relación que tengo con mis padres es buena |
|
|
|
|
|
0.619 |
0.545 |
|
Puedo contar con las personas en mi entorno |
|
|
|
|
|
0.583 |
0.588 |
|
Las palabras son suficiente para expresar lo que siento. |
|
|
|
|
|
0.511 |
0.656 |
|
Prefiero pocos amigos cercanos a muchos conocidos. |
|
|
|
|
|
|
0.682 |
|
Nota. El método de rotación aplicado fue varimax. |
|
Procedimiento
Para la elaboración del instrumento, se inició con una investigación documental sobre el comportamiento suicida, definiciones y datos estadísticos recientes y relevantes. Esto permitió determinar los dos factores considerados en el instrumento. Una vez completada la redacción y revisión del instrumento, se aplicó mediante un formulario digital. Para determinar la validez del instrumento, se realizó un análisis factorial exploratorio con una rotación Varimax. Para determinar la confiabilidad de la prueba, se utilizó el estadístico Alfa de Cronbach tanto para cada uno de los factores como para la prueba completa. Debido a los resultados obtenidos en ambas pruebas, se realizó un análisis factorial confirmatorio de 6 factores. El programa utilizado para los análisis estadísticos fue JASP en su versión para Apple, un programa de código abierto que permite realizar análisis estadísticos.
Resultados
El instrumento se aplicó a 220 estudiantes universitarios de diferentes carreras de salud: nutrición, psicología, medicina, enfermería y fisioterapia. Las respuestas se recogieron de forma anónima.
Se encontró una confiabilidad alta tanto para los dos factores separados como para la prueba completa, como se observa en la tabla 2.
En el análisis factorial exploratorio, se obtuvo una varianza acumulada de .47, como se muestra en la Tabla 5. Además, se identificaron un total de 6 factores, que se detallan en la tabla 4. Estos se explican de acuerdo a los factores de riesgo a nivel personal que Gómez, Núñez, Caballo, Agudelo Osorio y Grisales Aguirre (2019) presentan en su trabajo, entre los que se incluyen altos y constantes niveles de estrés, impulsividad, dificultad en la gestión emocional, aislamiento social, pobre autoeficacia, baja autoestima, sentimientos de soledad y desesperanza. Además, mencionan que la depresión o los síntomas depresivos son una de las predisposiciones más significativas para el riesgo suicida, dado que implican distorsiones cognitivas que llevan a una autopercepción negativa del entorno y el futuro.
De acuerdo con la literatura presentada y los resultados obtenidos en el análisis exploratorio, los factores se pueden denominar de la siguiente manera: factor 1 - autopercepción, factor 2 - entorno social favorable, factor 3- autoconocimiento, factor 4- distorsión cognitiva, factor 5 - gestión emocional y finalmente factor 6 - pertinencia y seguridad.
En las Tablas A, B, C y D del Apéndice se muestran los resultados del ajuste del modelo según el análisis factorial confirmatorio basado en la literatura previa. Se utilizó un método de estimación robusto para el cálculo del escalado y de los errores estándar, y para manejar datos faltantes se aplicó el método Pairwise. Con estos resultados, se puede confirmar que el modelo tiene un buen ajuste con los datos (CFI = 0.95, TLI = 0.95, RMSEA = 0.03). Estos valores indican que el modelo explica de manera adecuada la correlación entre las variables observadas, lo que respalda su confiabilidad.
Tabla 5 Características de los Factores |
||||||||
|
Solución no rotada |
Solución rotada |
||||||
|
Autovalores |
Sumas de cargas al cuadrado |
Proporción var. |
Acumulativo |
Sumas de cargas al cuadrado |
Proporción var. |
Acumulativo |
|
Factor 1 |
5.942 |
5.479 |
0.238 |
0.238 |
3.158 |
0.137 |
0.137 |
|
Factor 2 |
2.996 |
2.399 |
0.104 |
0.343 |
1.710 |
0.074 |
0.212 |
|
Factor 3 |
1.599 |
1.080 |
0.047 |
0.390 |
1.589 |
0.069 |
0.281 |
|
Factor 4 |
1.329 |
0.876 |
0.038 |
0.428 |
1.582 |
0.069 |
0.350 |
|
Factor 5 |
1.029 |
0.518 |
0.023 |
0.450 |
1.449 |
0.063 |
0.413 |
|
Factor 6 |
1.018 |
0.466 |
0.020 |
0.470 |
1.331 |
0.058 |
0.470 |
|
CONCLUSIÓN
El presente trabajo tuvo como objetivo diseñar un instrumento para medir aquellos elementos disposicionales que podrían culminar en conductas suicidas. Podemos concluir que se cumple con el objetivo puesto que la prueba mostró resultados de confiabilidad altos, aunque a futuro se busca aumentar la validez.
En cuanto a los resultados obtenidos, el instrumento muestra una buena estabilidad, lo que se refleja en los resultados de la prueba de Alfa de Cronbach. El resultado de la validez pudo verse afectado por la redacción de los reactivos, ya que algunos participantes realizaron preguntas sobre el significado de los reactivos o la manera de responder.
Con base en lo anterior, se puede reestructurar la redacción de los reactivos y realizar un segundo estudio para verificar si la validez mejora, incluyendo pruebas de validez de contenido y criterio para complementar la validez de constructo del análisis factorial.
El siguiente paso será correlacionar los resultados de la prueba con otras ya validada para determinar si los resultados de la escala propuesta pueden predecir la ideación suicida.
REFERENCIAS
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Fecha de recepción: 31 de diciembre del 2023
Fecha de dictaminación: 27 de enero del 2024
Fecha de aceptación: 16 de mayo del 2024
Fecha de publicación: 29 de junio del 2024
APÉNDICE
Tabla A Prueba Chi cuadrado |
|||
Modelo |
Χ² |
gl |
p |
Modelo base |
3294.539 |
253 |
|
Modelo factorial |
340.352 |
215 |
<.001 |
Nota. El estimador es DWLS y el estadístico de prueba es scaled shifted porque hay variables con categorías en los datos. |
Tabla B Índices de ajuste |
|
Índice |
Valor |
Índice de Ajuste Comparativo (CFI) |
0.959 |
Índice de Tucker-Lewis (TLI) |
0.952 |
Índice de ajuste no normalizado de Bentler-Bonett (NNFI) |
0.952 |
Índice de ajuste normalizado de Bentler-Bonett (NFI) |
0.897 |
Índice de ajuste normalizado de parsimonia (PNFI) |
0.818 |
Índice de ajuste relativo de Bollen (RFI) |
0.878 |
Índice de ajuste incremental de Bollen (IFI) |
0.959 |
Índice de no centralidad relativa (RNI) |
0.959 |
Nota. Excepto para el Índice PNFI, los índices se escalan a causa de las variables con categorías en los datos. |
Tabla C Otras medidas de ajuste |
|
Métrica |
Valor |
Error cuadrático medio de aproximación (RMSEA) |
0.052 |
RMSEA 90 % IC límite inferior |
0.041 |
RMSEA 90 % IC límite superior |
0.062 |
Valor p de RMSEA |
0.389 |
Raíz del error cuadrado medio estandarizado (RECMS, SRMR) |
0.068 |
N crítico de Hoelter (α = .05) |
194.134 |
N crítico de Hoelter (α = .01) |
206.447 |
Índice de bondad de ajuste (GFI) |
0.976 |
Índice de ajuste de McDonald (IMF) |
0.855 |
Índice de validación cruzada esperado (ECVI) |
|
Nota. Los resultados de la REACM (RMSEA) se escalan a causa de las variables con categorías en los datos. |
Tabla D Cargas de los factores |
|||||||
|
95% Intervalo de Confianza |
||||||
Factor |
Indicador |
Estimar |
Error Típico |
valor Z |
p |
Inferior |
Superior |
Factor 1 |
Me siento insuficiente |
0.890 |
0.021 |
41.969 |
< .001 |
0.848 |
0.931 |
|
Pienso que soy poca cosa para los demás |
0.851 |
0.024 |
35.012 |
< .001 |
0.804 |
0.899 |
|
Al cometer un error siento que merezco un castigo |
0.825 |
0.027 |
30.096 |
< .001 |
0.771 |
0.878 |
|
Soy muy duro conmigo mismo |
0.734 |
0.033 |
21.973 |
< .001 |
0.668 |
0.799 |
|
Tiendo a aislarme cuando me siento desanimado |
0.651 |
0.044 |
14.910 |
< .001 |
0.566 |
0.737 |
|
Siento que me merezco las cosas malas que me pasan |
0.775 |
0.033 |
23.620 |
< .001 |
0.711 |
0.839 |
Factor 2 |
La relación que tengo con mis padres es buena |
0.597 |
0.086 |
6.921 |
< .001 |
0.428 |
0.766 |
|
Puedo contar con las personas en mi entorno |
0.711 |
0.091 |
7.814 |
< .001 |
0.533 |
0.889 |
|
Las palabras son suficiente para expresar lo que siento. |
0.221 |
0.092 |
2.389 |
0.017 |
0.040 |
0.402 |
Factor 3 |
Me considero capaz de buscar ayuda cuando tengo dificultades. |
0.618 |
0.090 |
6.875 |
< .001 |
0.442 |
0.794 |
|
Sé identificar cuando me siento alterado. |
0.470 |
0.095 |
4.953 |
< .001 |
0.284 |
0.656 |
|
Sé cómo calmarme cuando estoy abrumado |
0.591 |
0.082 |
7.167 |
< .001 |
0.429 |
0.752 |
|
Me considero una persona resiliente. |
0.307 |
0.091 |
3.367 |
< .001 |
0.128 |
0.485 |
Factor 4 |
Pienso que la vida es injusta |
0.702 |
0.044 |
15.924 |
< .001 |
0.616 |
0.789 |
|
Me cuesta trabajo encontrarle propósito a la vida. |
0.746 |
0.041 |
18.278 |
< .001 |
0.666 |
0.826 |
|
Pienso constantemente en la muerte |
0.724 |
0.049 |
14.799 |
< .001 |
0.628 |
0.820 |
|
Arrancarme el cabello o arrancarme las uñas me ayuda a calmarme. |
0.620 |
0.060 |
10.403 |
< .001 |
0.503 |
0.736 |
Factor 5 |
Me guardo lo que pienso o siento porque puede incomodar a los demás. |
0.797 |
0.058 |
13.797 |
< .001 |
0.684 |
0.910 |
|
Me cuesta expresar mis emociones abiertamente. |
0.673 |
0.055 |
12.204 |
< .001 |
0.565 |
0.781 |
|
Prefiero distraerme de mis emociones a pensar en ellas. |
0.546 |
0.059 |
9.322 |
< .001 |
0.431 |
0.661 |
Factor 6 |
Encontrarme en sitios donde me siento incómodo me genera angustia. |
0.757 |
0.059 |
12.783 |
< .001 |
0.641 |
0.873 |
|
Puedo sentirme verdaderamente en calma sólo en ciertos lugares. |
0.760 |
0.056 |
13.676 |
< .001 |
0.651 |
0.868 |
|
Prefiero pocos amigos cercanos a muchos conocidos. |
0.421 |
0.079 |
5.342 |
< .001 |
0.266 |
0.575 |
1 Estudiantes de la Licenciatura en Psicología de la Universidad del Valle de México.
[2] Maestro en Psicología. Docente de la Universidad del Valle de México.
La correspondencia referente a este artículo debe dirigirse a Cristian Javier Ocampo Solís, Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Experiencias de cuidado en hombres no heterosexuales practicantes de BDSM en México
Care experiences in non-heterosexual men practicing BDSM in Mexico
Omar Alejandro Olvera Muñoz[1]
Universidad de la Salud
Resumen
El presente estudio tuvo como objetivo explorar las experiencias de cuidados que tiene un grupo de hombres no heterosexuales practicantes de BDSM en México. Para ello, se planteó una investigación con un alcance exploratorio, en la que participaron nueve practicantes de BDSM. Se aplicó una entrevista semiestructurada y se realizó un análisis cualitativo por categorías y temas organizado en tres etapas. Primero, se codificó de manera abierta en donde se seleccionaron los fragmentos significativos sobre los actos de cuidado. Posteriormente, se realizó una codificación axial. Finalmente, se llevó a cabo una codificación selectiva. Los actos de cuidado fueron clasificados en dos grandes rubros: a) los momentos de realización del cuidado y b) la complejidad de dichos actos. Se invita a continuar estudiando la dimensión ética de los cuidados en las distintas prácticas de BDSM.
Palabras clave: cuidados, hombres no heterosexuales, sexualidad no normativa.
Abstract
This study explores the care experiences of a group of non-heterosexual men practicing BDSM in Mexico. In order to do this, this research proposes an investigation with an exploratory scope, in which nine BDSM practitioners participated. At first, a semi-structured interview was applied and a qualitative analysis organized by categories and topics was carried out. The analysis had three stages. At the begenning, the study selected the openly-coded significant fragments about the acts of care. Then, an axial codification was performed. Finally, a selective coding was carried out. The acts of care were classified into two broad categories: a) the moments of caring and b) the complexity of such acts. It is important to continue studying the ethical dimension of care in different BDSM practices
Keywords: care, non-heterosexual men, non-normative sexuality.
INTRODUCCIÓN
Actualmente, el estudio de los cuidados es el objeto fundamental de profesiones de la salud como la enfermería (Federico, 2020; Villa et al., 2023). Empero, existe una falta de consenso sobre cómo comprender estos actos (Cosas-d´Argemir, 2019; Hernández & De Maya, 2020). A pesar de la diversidad en su conceptualización, hay una constante en plantear que esta serie de prácticas tienen la finalidad de preservar la vida o la especie humana (Mínguez, 2000), particularmente en aquellas personas en situación de dependencia (Rodríguez-Campos & Ortega-Expósito, 2020).
Por otro lado, los cuidados poseen múltiples formas de ejecución. En virtud de ello, los distintos términos -y los actos considerados en esta categoría- son abordados desde diferentes campos de conocimiento o enfoques que van más allá de las perspectivas de profesiones de la salud. Desde una postura crítica, se señala que los grupos humanos realizan diversos actos de cuidados en función de momentos sociohistóricos determinados por los modos de producción (Bastida & Elias, 2023; Ríos & López, 2018). No sólo pueden ser realizados por profesionales sino que es probable que sean llevados a cabo por cualquier persona (Feitó, 2005). En síntesis, las acciones de cuidado pueden ser comprendidas como “procesos delineados por necesidades que implican acciones en una temporalidad y condiciones particulares a cada entorno, determinados por los modos de vida” (Ríos & López, 2018, p.147).
Desde esta perspectiva, los cuidados poseen una dimensión epistémica, política y ética. El primer aspecto se enfoca en la condición conceptual y en sus manifestaciones o prácticas concretas. El segundo aspecto se centra en comprender los cuidados como elemento esencial para la reproducción social. Finalmente, el atributo ético se orienta en su finalidad u objetivos. En forma distinta, los cuidados deben favorecer la vida digna de las personas por medio de la protección, mantenimiento, recuperación y promoción de las capacidades de todos los individuos (Ríos & López, 2018); en esta vertiente se reconoce la responsabilidad hacia las otras personas (Alvarado, 2004).
Desde este marco mínimo, se cuenta con registros que evidencian la presencia de cuidados desde la antigüedad. En consecuencia, este tipo de prácticas se presentan en diversas esferas de la vida como el proceso salud-enfermedad, la educación o la sexualidad. En lo que respecta a esta última, existe una diversidad de formas de entender el ejercicio de la sexualidad humana. Una de éstas maneras se centra en la diferencia de prácticas convencionales tales como la masturbación, sexo oral, anal o vaginal (Catalán 2022, como se citó en Radrigán 2023) y prácticas no convencionales.
Dentro de las diversas prácticas no convencionales se encuentran el Bondage /Disciplina, Dominación/Sumisión y Sadismo/Masoquismo (BDSM) (Postigio, 2023; Tusquellas, 2020; Utrera-Mejía et al., 2023). En ese sentido, el BDSM se usa como un concepto paraguas que incorpora un conglomerado de diferentes prácticas sexuales que poseen un conjunto de protocolos o reglas para su ejecución. Históricamente, existe registro de cuatro tendencias normativas o de regulación dentro del BDSM para su realización consensuada (Carrera, 2020; Postigio, 2023).
La primera tiene su origen en los años 80´s, es el Sane, Safe and Consensual (SSC) -entendido como sano/sensato, seguro y consensuado-. En 1999 se propuso el protocolo Risk Aware Consensual Kink (RACK) -traducido como Riesgo Asumido y Consensuado para prácticas de sexualidad alternativa, como una manera de ampliar el SSC. Particularmente, porque se identificó que las múltiples prácticas pueden tener un riesgo y hay que conocerlo y tenerlo en cuenta.
Una manera de ampliar el RACK fue a partir de la creación de la normativa Personal-Responsibility Informed Consensual Kink (PRICK) o mejor conocida como Responsabilidad Personal e Informada para Prácticas de sexualidad alternativa. La diferencia sustancial entre el RACK y el PRICK es que en el segundo todas las personas involucradas en la práctica son responsables de los posibles riesgos que sucedan. Finalmente, existe el protocolo 4Cs. Entendido como Caring, Communication, Consent and Caution (en su traducción al español es conocido como Cuidado, Comunicación, Consenso y Precaución). Específicamente, este se utiliza para relaciones donde la palabra o palabras de seguridad no están permitidas (Carrera, 2020; Postigio, 2023).
En cuanto a la producción científica sobre el estudio de las prácticas de BDSM hay una variedad de hallazgos en países de habla hispana que evidencian tendencias similares sobre estas prácticas. Concretamente, se encontraron trabajos actuales en espacios geográficos como el País Vasco, Ecuador, Venezuela, Colombia, Uruguay, Argentina y México. A continuación se describen los principales hallazgos de estos estudios para mostrar cómo se ha abordado la comprensión de los cuidados en este tipo de prácticas.
Comenzando con el país Vasco, Carrera (2020), llevó a cabo una investigación con enfoque cualitativo en la que participaron siete personas. Del total, cinco eran bisexuales y dos heterosexuales. Enfatizado en el estudio de los límites, la información referida por las personas participantes evidenció la importancia de hacer prácticas desde un marco de consenso, consentimiento, respeto y que todas estas no abusaran física o mentalmente de las personas involucradas.
En ese mismo espacio geográfico, Camino (2021), elaboró un estudio con cinco mujeres practicantes de BDSM. Cuatro bisexuales y una heterosexual, todas se asumían feministas. En general, mencionan la relevancia de mantener un consentimiento dinámico por medio de palabras de seguridad, así como el uso de un “semáforo de colores” que permita graduar las prácticas que realizan. Del mismo modo, enfatizaron la noción de que los límites son personales y por tanto, difieren de una persona a otra.
En Ecuador, Morán (2023), realizó un estudio cualitativo de tipo fenomenológico centrado en las percepciones y experiencias sobre los juegos sexuales eróticos de ocho personas, seis heterosexuales y dos personas bisexuales. En síntesis, las personas informantes dieron recomendaciones basadas en la relevancia del conocimiento de los juegos eróticos, las zonas corporales para hacerlos y mayor placer por la incorporación de esta práctica en el ejercicio de su sexualidad.
En una línea similar, en Venezuela, Ríos et al. (2019), llevaron a cabo un abordaje cualitativo con la participación de ocho personas, cuatro heterosexuales, tres bisexuales y una persona homosexual sobre las vivencias de las prácticas sexuales asociadas con los limites contemplados dentro de lo sano, seguro y consensuado. En consideración al cuidado, las personas participantes comentaron que era una condición esencial para las diversas prácticas y por tanto, sugieren que éstas se hagan de “poco a poco”.
En Colombia, Mora-Prado y García (2021), indagaron sobre la construcción de las relaciones de poder y los límites en personas que practican bondage y sadomasoquismo. Con la inclusión de ocho personas participantes, cuatro hombres y cuatro mujeres, emergió como tema central la relevancia de los conocimientos sobre lo que se debe y no debe hacer en el BDSM.
Lo anterior, fue similar a un estudio en Uruguay en el que Oyhantcabal y Recalde (2023) hicieron una indagación cualitativa sobre las prácticas de BDSM. Con la participación de dos personas heterosexuales, señalaron que los conocimientos sobre lo que se puede y no puede hacer en estas prácticas es esencial para los practicantes. Al mismo tiempo, enfatizaron en la consolidación de los límites y el mutuo acuerdo entre las personas involucradas en esta manera de ejercer su sexualidad.
Otro aspecto, fue el relacionado con la cuestión legal de las prácticas. En ese tenor, Utrera-Mejía et al. (2023), profundizaron en las características psicológicas y sexuales de tres personas que practicaban sadismo sexual. Las personas autoras evidencian la relevancia del consentimiento por parte de las personas que realizan esta práctica. Particularmente, para evitar cualquier situación de índole legal que les trajera problemáticas a quienes ejercen el sadismo sexual.
En adición, la investigación de Liarte (2023), desde una perspectiva antropológica, abordó las interacciones que realizan practicantes de BDSM. Centrados en los cuidados, se enunció la importancia del establecimiento del consentimiento y los límites. Para las personas participantes, el consentimiento que se realice debe seguirse y respetarse tal cual se menciona entre las personas que lo concretaron. Dicho en forma distinta, por mutuo acuerdo se sabe que no se puede transgredir los límites marcados por cada persona que ejerce BDSM.
En México, sólo se encontraron dos investigaciones con enfoque cualitativo que incluyeron a personas participantes que realizan prácticas de BDSM. En primer lugar, Méndez y Altamirano (2012), hicieron un estudio por medio del uso de una entrevista semiestructurada en la que participaron cinco mujeres y cuatro hombres. El énfasis sobre los cuidados que mencionaron las personas participantes se centra únicamente en un acto concreto de “tener cuidado” con el uso de la cera, las perforaciones, el lenguaje, más que en un proceso determinado en la construcción de cuidados para las partes involucradas.
De manera más reciente, Mendoza (2019), efectuó una investigación de tipo cualitativo con diez personas practicantes de BDSM, seis hombres y cuatro mujeres, junto con un grupo de tres personas especialistas. Con relación al cuidado, el trabajo se concentró en el estudio de los cuidados posteriores a la sesión. Es decir, a la conceptualización del “aftercare”. Hubo aportes contradictorios acerca de la persona que debe proveerlos y se omitió abordar información sobre cuidados previos al encuentro o en el acto mismo.
Recapitulando, existe una diversidad de estudios sobre las prácticas de BDSM. Pero, mayoritariamente hay una focalización en la caracterización del tipo de prácticas, el ejercicio del BDSM y aproximaciones al establecimiento de los límites. Del mismo modo, en México no se cuenta con un amplio registro de investigaciones centradas en los cuidados que realizan estos practicantes. Al mismo tiempo, los estudios se hacen con poblaciones diversas que no se centran exclusivamente en un colectivo, como lo son las personas no heterosexuales. Finalmente, se consideran algunos momentos de las prácticas. En otras palabras, hay información sobre qué hacer después de las prácticas de BDSM, pero no se indagó en qué hacer antes o durante el encuentro. En función del contexto anteriormente expuesto, el presente estudio tuvo como objetivo explorar las experiencias de cuidados en hombres no heterosexuales practicantes de BDSM en México.
MÉTODO
Se realizó un estudio observacional, exploratorio, con enfoque cualitativo y con recolección de datos de manera transversal (Barbosa et al., 2020). Se determinó una muestra no probabilística por conveniencia de nueve personas practicantes de BDSM (Tabla 1) elegidas de manera intencional por la proximidad con el investigador principal (Otzen & Manterola, 2017). Se realizó una entrevista semiestructurada con dos ejes temáticos presentados a los participantes: a) características de las prácticas realizadas y, b) reacciones al practicarlas. En ambos rubros de la entrevista, se buscó ahondar en los actos de cuidado que realizaban antes, durante y después del ejercicio de su sexualidad de manera no convencional.
Durante los meses de febrero, marzo y abril del 2024 se realizó la recolección de datos. El primer contacto con los participantes se realizó por medio de una invitación formal en las redes sociales de un grupo de la cultura Leather y practicantes BDSM de México que el investigador principal conoce. La invitación incluía un formulario de Google que contenía los datos de nombre y teléfono para establecer un primer contacto con los interesados en participar. Una vez que llenaron el formulario, se procedió a contactar con los miembros que respondieron. Con cada una de las personas que llenó el formulario se realizó una plática individual en la que se comentó el objetivo del estudio, la forma de participación y se mencionó la relevancia de aplicar un Consentimiento Informado (CI). En caso de acceder, se leyó el CI y los practicantes que estuvieron interesados en participar lo firmaron.
Una vez que se tenía firmado el CI, se aseguró el uso de los datos con fines de investigación y se les solicitó un seudónimo para referirse a ellos durante las entrevistas. Con base en la Declaración de Helsinki propuesta por la Asociación Médica Mundial (2013), las precauciones tomadas para proteger la privacidad de los sujetos de investigación y la confidencialidad de su información personal, consistieron en que las entrevistas sólo fueron analizadas por el investigador principal quien resguardó los CI y las notas de campo; durante la exposición de resultados se eliminó todo dato que pudiera dar cuenta de la identidad de las personas participantes.
Tabla 1. Datos sociodemográficos de las personas participantes |
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Nombre |
Edad |
Rol en BDSM |
Orientación sexual |
Tiempo como practicante |
Práctica central dialogada en el estudio |
Carmelo |
23 |
Sumiso |
Homosexual |
3-4 años |
Castidad |
Heriberto |
33 |
Sumiso |
Demisexual Homorromántico |
3-4 años |
Shibari |
Aureliano |
35 |
Sumiso |
Homosexual |
10 años |
Bondage |
Narciso |
35 |
Sumiso que tiende a ser más Dominante |
Bisexual |
2 años |
Privación sensorial |
Demetrio |
34 |
Switch |
Bisexual |
16 años |
Bondage |
Edmundo |
30 |
Switch |
Homosexual |
7-8 años |
Bondage |
Leandro |
29 |
Dominante |
Homosexual |
12 años |
Bondage |
Ignacio |
43 |
Dominante |
Homosexual |
1 año |
Juegos de impacto |
Eusebio |
48 |
Dominante |
Homosexual |
25 años |
Juegos de rol |
Nota. Todos los nombres son seudónimos y fueron asignados para proteger la identidad de las personas participantes. |
Por otro lado, las entrevistas tuvieron una duración de entre 25 a 45 minutos. Todas fueron grabadas en audio para su posterior escucha y proceso de análisis. Al finalizar, se reiteró y aseguró que se eliminaría todo dato que pudiese dar cuenta de la identidad de los informantes. Por ello, durante el momento de análisis se colocó un seudónimo diferente al que propusieron los informantes para identificar a cada uno y que fuese desconocido en el grupo y ambiente en el que las personas participantes se desenvuelven.
En cuanto al procesamiento y análisis de la información, este proceso consistió en un abordaje de datos cualitativos con base en categorías y temas (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018) organizado en tres etapas. Primero, tras una escucha activa, se codificó de manera abierta por medio de una comparación constante entre las entrevistas. Es decir, fueron seleccionados fragmentos significativos con la finalidad de generar o descubrir categorías centrales y designarles un código o nombre que reflejase lo más llamativo sobre los actos de cuidado en el ejercicio de su sexualidad no normativa. Posteriormente, se realizó una codificación axial. Además, no sólo se descubrieron las categorías más relevantes, sino que se procedió a generar patrones de análisis que permitieran agrupar las categorías en temas (categorías más generales) y a su vez, estos en patrones (categorías sumamente generales) sobre el cuidado durante las prácticas de BDSM. Finalmente, se llevó a cabo una codificación selectiva que permitió determinar los temas centrales sobre las experiencias de cuidado que mencionaron los participantes, junto con una constante comparación de diferencias y semejanzas entre los participantes de acuerdo a su rol, tiempo de practicante u orientación sexual.
RESULTADOS
A continuación, se describen los resultados más relevantes de las experiencias de cuidados en hombres no heterosexuales practicantes de BDSM en México. Para efectos de exposición, se colocó al menos un fragmento de las respuestas de los informantes, los cuales fueron elegidos por su carácter ejemplificador de los temas centrales encontrados en el análisis; pero no son las únicas voces posibles para evidenciar el sentido de lo mencionado en las entrevistas. En esencia, cada una de las respuestas escogidas es característica de varios testimonios y corresponden a expresiones de la narrativa semejante en cada tema. En suma, la presentación de los hallazgos se hará en tres momentos: los actos de cuidado previos al encuentro, durante el encuentro y, las acciones realizadas al finalizar las prácticas sexuales no normativas.
También es importante decir que, los actos de cuidado fueron clasificados en dos grandes rubros: a) los momentos de realización del cuidado y b) la complejidad de dichos actos (Figura 1). Particularmente, hubo una centralidad en la generación de confianza y creación del vínculo entre la diada Dominante-sumiso de la práctica de BDSM que se busca antes de realizar algún encuentro y tiene el potencial de fortalecerse con el ejercicio del BDSM.
Actos del cuidado previos al encuentro
El primer acto mencionado es el establecimiento de un diálogo entre las personas involucradas. Este es realizado por todos los informantes sin importar el rol, experiencia o intereses en las prácticas de BDSM a hacer. Esta serie de conversaciones para lograr concretar una práctica o no era diferente en cada miembro, lo hacían con base en sus experiencias previas, conocimientos o rol en el BDSM. No obstante, emergió el consenso referente a no tener un período determinado para el establecimiento de este vínculo. A saber, hubo informantes que tardaron seis meses a dos años para entablar una práctica de BDSM con otra persona, y así conocerse cara a cara y realizar alguna de las diversas prácticas que les generan placer sexual.
Entre los distintos actos de cuidado que se tiene durante la fase inicial, se encuentra el establecimiento de los límites por ambas partes. Los cuales no sólo pueden ser en un continuum dentro de los límites blandos-rígidos, sino también son diferentes para cada uno de los participantes (Camino, 2021). En consecuencia, se percibe necesario acordar de manera clara y honesta las restricciones que tendrían al realizar alguna práctica de BDSM. Al mismo tiempo, este establecimiento de límites se logra con un conocimiento-autoconocimiento de los gustos propios y la escucha activa de los de la otra persona. Vale decir, se concibe pertinente un diálogo a conciencia relacionado con la identificación de las diferentes formas de obtener placer o generarlo en alguien más.
Aquí se pueden crear contratos para lo que vaya a suceder durante la práctica de BDSM. En estos documentos se acostumbra mencionar los límites, acuerdos y en caso de no cumplirlos se mencionan las sanciones para ambas partes. Algunos informantes sólo los comentan o dicen de manera verbal y los tienen presentes al ejercer las prácticas de BDSM, otros participantes comentan que esos acuerdos los tienen en documentos impresos que firman previamente a su encuentro. A pesar de lo mencionado, para algunos de los informantes decidir concretar una práctica de BDSM mantiene un riesgo por no tener la certeza de que todo lo dialogado o acordado se cumplirá, respetará o mantendrá la integridad de la persona; esto se evidencia en el siguiente fragmento:
[…]Lo que yo puedo hacer es entablar la conversión, que podamos hablar de estos límites. Conocer si es alguien que ha hecho trabajo anterior (sobre BDSM), normalmente lo tienen en redes sociales. Que se vea que tal vez es alguien que repite con las mismas personas, eso me habla de… de alguna manera genera confianza. Se establecen los límites, la seguridad, pero, lo último termina siendo un acto de fe (Aureliano, sumiso).
Cuidados durante el encuentro
Una vez concretado el verse cara a cara, las diferentes formas de cuidar y cuidarse tienen un grado diferente de complejidad. Dicho con otras palabras, se realizan acciones consideradas sencillas y generalizadas por varios practicantes de BDSM tales como tener contactos de seguridad a los cuales informar dónde y con quién estarán. Específicamente, algunos practicantes tienen acciones más complejas o basadas en la experiencia que hasta el momento les han parecido pertinentes durante el ejercicio de su sexualidad en prácticas no normativas. Como ejemplo de lo anterior, se menciona el uso de diferentes códigos de seguridad establecidos durante las charlas iniciales que tuvieron con alguna persona.
En esta fase en concreto, fue donde se marcó una clara diferencia entre las personas que asumen un rol de dominación y las que se reconocen como sumisas. Acerca de las primeras, se tiene presente la responsabilidad que conlleva el rol en el BDSM. Lo anterior, debido a la complejidad de asumir el compromiso de cuidar a la otra persona o de mantener su integridad y tener la certeza de que se deja –y acepta- a su cargo la seguridad de la persona que ocupa el rol sumiso. Lo mencionado, se ilustra en el discurso de un entrevistado:
[…]Es complicado ser dominante, porque es mucha responsabilidad. Siento que es más responsabilidad de este lado que del otro. Porque el otro lo que hace es depositar su fe o
confianza. Pero, ¿tú que vas a hacer con eso? O sea, ya lo tienes en tus manos, pero en ti cabe que siga creciendo, no que siga abajo (Leandro. Dominante).
Para los sumisos, hay posturas contradictorias. No sólo por el reconocimiento de que la persona dominante ejerce un rol activo en los cuidados, integridad y seguridad, sino porque en ocasiones se ha identificado que en este proceso se transgreden o no mantienen los acuerdos previamente establecidos. Ampliando lo anterior, hubo experiencias personales -y de conocidos- en las que no se les cuidó durante el ejercicio de las prácticas no normativas, así como dejar de lado o no considerar las formas de placer que tiene la persona sumisa.
A partir de la escucha de estas experiencias, llamó la atención la manera en que algunos de los informantes plantean la relevancia de tomar en cuenta el placer de ambos practicantes y no únicamente el de la persona que domine, el que tenga más experiencia o el que marque el ritmo y control de las prácticas realizadas; lo anterior, queda descrito en el discurso de uno de los entrevistados.
[…] A mí me gusta que la cosa se mantenga dinámica. Si en una sesión solamente soy yo (y el dominante) puedo disfrutarlo. Sin embargo en las siguientes (sesiones) te voy a pedir más. Es decir, quiero que exista algo de: ¡si me vas a dominar, yo quiero penetrarte! Si estoy sometido, ¡sométeme!, pero ¡yo te quiero penetrar! […] yo también cuento en la cuestión de explorar mi propia sexualidad y mi propio placer (Narciso, sumiso que tiende a ser más dominante).
Como se mencionó, en esta fase emergieron posturas contradictorias dependiendo el rol de la persona en el BDSM. Esto es, las personas dominantes consideran necesario un proceso en el que se verifique el lugar, el cuerpo de la persona y se muestren los materiales que se van a usar. Por su parte, las personas sumisas tienen a delegar el cuidado de la integridad de la salud física y mental a la persona dominante. Por ello, los dominantes cuando comienzan alguna práctica van regulando las reacciones que tiene la persona sumisa e incluso consideran hacer los actos “poco a poco” (Ríos et al., 2019). Esto no sólo permite mantener un ambiente de confianza entre ambas partes, sino que coadyuva al conocimiento de los umbrales de dolor, resistencia o satisfacción de las prácticas no normativas realizadas. Para lograr esto último, se van usando estrategias de modulación de la intensidad como un “semáforo de colores” o la palabra de seguridad o señal de seguridad que permite evidenciar la posibilidad de continuar, bajar la intensidad o detener en su totalidad el acto que se realice.
En el tenor de construir estas estrategias de modulación, emerge nuevamente el conocimiento previo de la práctica o prácticas acordadas a realizar, las experiencias previas de ambas personas o los límites establecidos durante las charlas precursoras que realizaron los interesados. Aunque se enuncia un conocimiento de dichas estrategias, su uso depende de la práctica realizada, así como de lo que hayan acordado en sus diálogos previos. No obstante, siempre fue referida la necesidad de mantener una regulación de las reacciones físicas y emocionales de las personas sumisas, junto con una autoregulación de la persona dominante. Más bien, las personas dominantes saben que cuidar la integridad o mantener la salud de la persona sometida es un acto complejo que implica moderarse en las distintas prácticas a realizar (Liarte, 2023).
Durante este proceso, las personas sumisas no sólo dejan a la persona dominante que lleve las riendas del cuidado, sino que buscan ser honestas con sus gustos, con las prácticas que generan placer, límites, etc. Asimismo, buscan ser sinceros sobre sus reacciones físicas y mentales como una manera de consolidar un ambiente grato para ambas partes.
Cuidados al finalizar las prácticas sexuales no normativas
Al culminar las prácticas que hayan realizado, tienden a hacer dos tipos de cuidados: uno delegado a la persona dominante y centrado en actos de reposo del cuerpo de la otra persona y otro acto que hacen de manera mutua enfocado en crear un espacio de diálogo que les permita comentar de forma honesta lo sucedido. Sobre el primer punto, hay una diversidad de acciones para mantener la salud física o mental de la persona; es decir, las personas dominantes buscan momentos de descanso para dejarles dormir o abrazarles, se dan el tiempo para la revisión del cuerpo de la otra persona para verificar que no haya habido lesiones o marcas visibles, así como asear (bañar) a las personas o proporcionarles algún alimento o agua que les permita rehidratarse o mantener niveles normales de glucosa.
En cuanto al diálogo honesto entre las partes involucradas, se comenta de forma recíproca sobre la importancia del agrado o desagrado de algunas de las prácticas realizadas, así como buscar retroalimentar lo realizado por la otra persona (Mendoza, 2019). Independientemente del rol asumido, consideran que este momento de cierre es vital para poder fortalecer o no el vínculo entre las partes involucradas y con base en ello decidir si continuaran viéndose o no; esto se clarifica en uno de los testimonios que mencionó uno de los entrevistados sobre los encuentros que ha tenido con algunas personas:
[…]Creo esa primera sesión pues detona como esta... ¡Ah mira! Esa persona tiene esos gustos y te vas abriendo a otras experiencias, ¿no? Por ejemplo, con alguna persona he acordado para próximas ocasiones probamos suspensión... ¡Ah pues estaría bien! Justamente por esto, como ya vimos la primera experiencia, ya me vio como reacciono. Si lo disfruto o no lo disfruto. Ya sabe para dónde ir, ¿no? y ya sabe lo que no. Por ejemplo la asfixia no tanto. ¡Ah entonces por ahí no se va a ir! (Heriberto, sumiso).
Por otro lado, hay personas que consideran estas prácticas privadas. Por tanto, en mutuo acuerdo deciden cuidar su privacidad y la de la otra persona, procurando no socializar fotos, videos o algún otro material que dé cuenta del encuentro. Esto, no sólo es algo que pactan antes, durante o después del encuentro, sino que atiende al cuidado de la identidad de las personas involucradas. Primordialmente, porque hay personas que no desean que en sus espacios de socialización como la familia o el trabajo sepan de este ejercicio de su sexualidad.
DISCUSIÓN
El presente trabajo permitió explorar las experiencias de cuidados en hombres no heterosexuales practicantes de BDSM en México. En primer lugar, los informantes mencionaron la relevancia de establecer límites antes de ejecutar algún tipo de práctica con otra persona. Lo anterior, fue similar a diversos estudios en los que se sustenta el diálogo claro y honesto que deben tener las personas sobre las prácticas que estarían o no dispuestas a hacer (Liarte, 2023; Mora-Prado & García, 2021; Oyhantcabal & Recalde, 2023); además, en el estudio emergió el énfasis que los informantes señalaron al autoconocimiento necesario para el establecimiento de límites en cada práctica de BDSM.
Por otro lado, a partir de las experiencias de BDSM los participantes señalaron la relevancia de usar mecanismos graduales en cada acto como una manera concreta de ejecutar el cuidado de si y de otros. Para ello, el uso del “semáforo de colores” o hacer la práctica “poco a poco” fue esencial. Esto, corresponde a los hallazgos de estudios como el de Camino (2021) y Ríos et al. (2019), quienes refieren la trascendencia de hacer cada práctica de forma progresiva. Todo esto, con la finalidad de evitar el daño físico o mental de la persona, junto con el fortalecimiento del vínculo de ambas partes. Por lo anterior, cada practicante hacía uso de sus conocimientos previos sobre BDSM y experiencias, no sólo para evitar causar algún malestar a la otra persona, sino para promover el placer sexual en la ejecución de las prácticas no normativas.
Esto último, implica que los practicantes de BDSM tengan presente la relevancia de ejercer acciones en pro del cuidado de las personas en una temporalidad y condiciones específicas (Ríos & López, 2018), así como reconocer la importancia de las diferentes formas de construir colectivos (Haraway, 2019). En consecuencia, las prácticas de BDSM que realiza cada persona no se lleva a cabo de manera fortuita. Por el contrario, son actos deliberados y desarrollados con base en los acuerdos establecidos entre las personas involucradas (Carrera, 2020; Morán, 2023). De la misma forma, su ejecución implica tener el conocimiento de la práctica y los riesgos físicos o para la salud que puede generar a cada integrante (Carrera, 2020; Postigio, 2023). Por ende, son actos condicionados a lo dialogado entre los practicantes.
En su dimensión ética, los cuidados de estos participantes buscan por un lado proteger, mantener, recuperar o promover las capacidades de los individuos practicantes de BDSM; por otro lado, deben construirse pensando en la responsabilidad que se tiene hacia la otra persona. Este acto va más allá de una práctica individual que se centre en el placer individual de uno de los practicantes. Por el contrario, se encamina a una corresponsabilidad de los miembros. Es decir, ambas partes requieren conocer y estar de acuerdo en las funciones que de manera equitativa han sido distribuidas para la promoción de la salud sexual en el ejercicio de las prácticas no normativas, y en última instancia generarles placer.
A pesar de lo mencionado, existe el conocimiento sobre malas experiencias en las prácticas de BDSM en el espacio social en el que se desenvuelven estos miembros. La mala praxis que conocen no sólo tiene que ver con personas que no piensen en el cuidado de la otredad, sino con la falta de pericia que pueden tener alguno de los miembros sobre alguna práctica. Desde este marco autores como Oyhantcabal y Recalde (2023), señalan que los practicantes de BDSM tienen que poseer un conocimiento sobre lo que se puede y no se puede hacer con cada acto, así como tener presente la existencia de algún riesgo físico o mental. Esto atiende al protocolo PRICK, en donde todas las personas involucradas en la práctica son responsables de los posibles riesgos que sucedan (Carrera, 2020; Postigio, 2023).
Es por ello que, independientemente del rol de cada persona, el posicionamiento ético del cuidado es esencial para encaminar estas prácticas no normativas al placer y disfrute de todas las personas involucradas. Es así que, la constitución colectiva de espacios seguros en los que se fortalezcan vínculos de cuidado será esencial, así como el pensar el BDSM como un abanico de prácticas que requieren de un conocimiento y pericia pertinentes. Pero también, el conocimiento y escucha activa de los intereses, formas de generar placer y límites de la otra u otras personas.
CONCLUSIÓN
En México, el estudio de las experiencias de cuidado en practicantes de BDSM es escaso. En su mayoría, existen estudios centrados en la resignificación de la sexualidad, así como exploraciones sobre cómo estos practicantes se acercaron al ejercicio no normativo de la sexualidad. Por lo tanto, el estudio acierta en describir la gama de actos de cuidado de estos practicantes en dos grandes rubros: a) los momentos de realización del cuidado y b) la complejidad de dichos actos. No obstante, como toda investigación, este estudio también es perfectible. Por lo anterior, a continuación se mencionan algunos elementos que podrían modificarse para futuros estudios sobre el tema.
En primer lugar, es un estudio centrado en las experiencias de hombres no heterosexuales practicantes de BDSM. Sería relevante plantear un estudio con personas heterosexuales y con una comparativa constante entre hombres y mujeres con diferentes roles dentro del BDSM. Lo anterior, debido a que en el presente estudio no sólo se omite a esos colectivos, sino porque la literatura que incluye grupos diferenciados evidencia mecanismos de vinculación diferentes que permitirían conocer a mayor profundidad este fenómeno de interés.
En segundo lugar, un enfoque mixto permitiría ahondar con más detalle el fenómeno de los cuidados en el BDSM. Por ello, se sugeriría complementar este estudio con abordajes cuantitativos o desde un inicio pensar un diseño mixto e incluso longitudinal que permita darle seguimiento a la conformación de actos de cuidado que construyen los practicantes de BDSM en México.
Otro punto a considerar es la invitación de manera intencional en el grupo que el investigador conoce. Esto es, se invitaría a realizar un reclutamiento con otros practicantes de BDSM que pertenezcan a otros grupos o que no sean parte de una agrupación. Lo anterior debido a que la asistencia o pertenencia, no sólo podría influir en las formas en las que los practicantes significan el cuidado, sino que también podría generar una red de apoyo que modifique los distintos tipos de cuidado. Aunque esto último no se considera negativo, porque la integración de estos grupos podría coadyuvar en el ejercicio de la sexualidad, es una situación en particular que diferencia las formas de cuidado que hacen personas que se encuentran fuera de estos grupos.
Ergo, se reconoce el logro del estudio en subsanar un vacío teórico sobre los cuidados en personas practicantes de BDSM en México. Por ello, se invita a seguir con el estudio de este tema y continuar abonando a las reflexiones sobre las características individuales y sociales de estos practicantes para mantener el cuidado para sí y para con otros practicantes, tal como en el estudio de las adversidades a las que han enfrentado para conformar espacios libres de violencia, discriminación o rechazo por el ejercicio no normativo de su sexualidad o en pro del cuidado y el placer en el BDSM. Esto, también se podría encaminar en el estudio de cómo el BDSM coadyuva en la resignificación de su sexualidad, junto con los procesos psicológicos que generan dichos practicantes para su autoconocimiento y bienestar y placer sexual.
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Fecha de recepción: 22 de mayo del 2024
Fecha de dictaminación: 08 de junio del 2024
Fecha de aceptación: 08 de junio del 2024
Fecha de publicación: 29 de junio del 2024
[1] Omar Alejandro Olvera Muñoz https://orcid.org/0000-0002-2511-3445
Dr. En ciencias en Salud Colectiva por la Universidad Autónoma Metropolitana. Profesor de Tiempo Completo en la Universidad de la Salud, Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I.
La correspondencia referente a este artículo debe dirigirse a Omar Alejandro Olvera Muñoz, Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.