Pensamiento Crítico. Revista de Investigación Multidisciplinaria
ISSN 2395-8162
Año 11, No.21 Julio-Diciembre 2025
DOI: 10.64040/4jybvj94
Ensayo sobre el fracaso económico de las naciones, el caso de México y Argentina
Essay on the economic failure of nations: the cases of Mexico and Argentina
Andrés Esteban Masilo
Instituto de Estudios Superiores en Finanzas
ORCID: https://orcid.org/0009-0000-4463-6383
Este ensayo teórico aborda los fracasos económicos y la incapacidad de generar riqueza social a largo plazo, lo que perpetúa la pobreza crónica. El objetivo fue analizar los fracasos derivados de la estabilidad macroeconómica forzada con estancamiento o crisis, y estudiar el proceso de generación de riqueza social, tomando como referencia los casos de México y Argentina. Se analiza si la estabilidad macroeconómica es suficiente o la causa directa del crecimiento económico. Luego, se define la generación de riqueza social como el sistema más factible para lograr un crecimiento económico real y la reducción de la pobreza. Finalmente, se comparan las posturas de los analistas económicos tradicionales y los partidarios de las finanzas reales para determinar quiénes estarían mejor posicionados para implementar dicho sistema.
Palabras clave: creciente económico, pobreza, macroeconomía .
This theoretical essay addresses economic failures and the inability to generate long-term social wealth, which perpetuates chronic poverty. The objective was to analyze the failures stemming from forced macroeconomic stability coupled with stagnation or crisis, and to study the process of social wealth generation, using Mexico and Argentina as reference cases. The paper analyzes whether macroeconomic stability is sufficient for, or the direct cause of, economic growth. It then defines social wealth generation as the most feasible system for achieving real economic growth and poverty reduction. Finally, it compares the perspectives of traditional economic analysts and proponents of real finance to determine which group is better positioned to implement such a system.
Keywords: economic growth, poverty, macroeconomics .
El economista Ledesma (2024) escribió, en un reconocido periódico de Argentina, un artículo donde mencionaba lo siguiente:
‘la economía es el único campo donde dos personas pueden recibir el premio Nobel por decir exactamente lo opuesto.’ Esto es exactamente lo que ocurrió en 2013, cuando Eugene F. Fama, Lars Peter Hansen y Robert J. Shiller obtuvieron tal galardón (Párr. 11).
La acotación es válida y simpática, pero preocupante por las dificultades económicas que muchos países atraviesan, especialmente los latinoamericanos, que aplican varias de las teorías o posturas económicas vigentes sin saber, realmente, su efectividad. Es decir, se debe recibir, por parte de los economistas, un análisis más profundo sobre cuántas de las teorías que son aceptadas y difundidas por ellos, son a la vez opuestas, o tal vez contradictorias, y aún más importante, o alarmante, cuántas de ellas son opuestas e improcedentes. Ese artículo fue el empujón que motivó la elaboración del presente ensayo.
Otro trabajo que llama la atención y permitió investigar, fue el de los economistas mexicanos Levy y López-Calva (2023), en donde, entre otras explicaciones y conclusiones, mencionaban la siguiente: “México cambió su estrategia de desarrollo entre finales de los ochenta y principios de los noventa, con dos grandes objetivos: recuperar la estabilidad macroeconómica perdida desde mediados de los setenta, y crecer más rápidamente y con mayor inclusión social” (Párr. 1). Se “logró el objetivo de recuperar la estabilidad macroeconómica, pero no el de crecer más rápido y con mayor inclusión social” (Párr. 3). El tema de la estabilidad macroeconómica, y cómo llegar a ella, es claramente importante y sensible para nuestro trabajo y forma parte de muchos de nuestros análisis y conclusiones.
El ensayo se concentra en la economía de dos países, la de México y la de Argentina. Economías que tienen sus particularidades, pero que en el fondo sufren del mismo problema, la incapacidad de crear riqueza social al largo plazo y, por lo tanto, disminuir la pobreza crónica. Esto se interpreta como ejemplos de fracasos económicos. Entonces, para entender el origen de esta incapacidad, se debe realizar lo siguiente: primero, describir el contexto económico de ambos países en un periodo de 29 años, en nuestro caso de 1992 a 2020. El periodo es anterior a la Pandemia, con la intención de evitar los factores extremos de la crisis. Este periodo sirve, únicamente, para sustentar la hipótesis, pero se pudiera utilizar otros periodos y otros plazos para el mismo propósito.
Luego, se revisa un punto importante relacionado con el crecimiento económico de los países, como ya se mencionó, se analiza si la estabilidad macroeconómica es suficiente para que la economía crezca y a partir de aquí, si es causa o consecuencia del crecimiento económico.
Posteriormente, se explica el proceso de generación de riqueza social, que se entiende como el sistema más factible para alcanzar el crecimiento real de la economía y la disminución de la pobreza. Luego, se estudia la visión económica particular de las finanzas reales (o de la que genera riqueza), a través de la comparación de las posturas o ideas económicas de sus participantes, con respecto a la de algunos analistas económicos, que han sido parte, por ejemplo, de los fracasos económicos de los países analizados. La finalidad de este último punto es la de responder a la siguiente pregunta: ¿qué postura o ideas económicas deberían tener a aquellos que pretendan diseñar e implementar, efectivamente, el proceso de generación de riqueza social en un país?
Las definiciones de estabilidad macroeconómica y pobreza, ayudarán a probar la hipótesis. La estabilidad macroeconómica se define como el conjunto de los siguientes indicadores y valores: una tasa de inflación anual baja con una estimación no mayor al 5%; un déficit público anual bajo, menor al 5%; una tasa de desempleo baja, no mayor al 7% y estabilidad del tipo de cambio. Naturalmente hay otros indicadores macroeconómicos importantes, pero para el análisis y para las comparaciones que se realizan, son suficientes los seleccionados.
La pobreza se entiende como toda aquella población que no forma parte del porcentaje de población que es no pobre – no vulnerable, de acuerdo con la definición que realiza sobre esta categoría el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social de México (2024). Es decir, la población que no tiene un ingreso mínimo y/o tiene carencias; sus ingresos no son derechos adquiridos de largo plazo y posiblemente, dependan de una asistencia temporal. Por lo tanto, entran en alguna de las subcategorías de pobreza que genera la política.
Es importante aclarar que, para las comparaciones que se realizan más adelante se utilizará la pobreza patrimonial. Una posibilidad para dar cuenta del verdadero nivel de pobreza de un país, sin subcategorías, se da en algunas crisis económicas. Por ejemplo, en la crisis de México de 1995 la pobreza patrimonial alcanzó el 69% y en la crisis de Argentina del 2001, aproximadamente, el 55 por ciento. Una aclaración final sobre la pobreza, se cree que un buen ejemplo para determinar cuánto debería de crecer anualmente, en términos reales, una economía para disminuir efectivamente la pobreza es el de China. Dependiendo de la clasificación de pobreza patrimonial que se tome de China, en los últimos 30 años, la economía de este país tuvo que crecer anualmente entre el 3 y el 7% por cada punto porcentual de disminución de la pobreza.
De acuerdo a datos definitivos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del Banco de México y del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social de México, en el periodo comprendido entre los años 1992 y 2020, es decir, 28 años; México ha tenido una tasa de inflación promedio anual de aproximadamente el 8.5% y en los últimos 20 años, del 4.5%; el déficit fiscal anual fue del 2.7% promedio anual; la tasa de desempleo pasó del 3% en 1992 al 5% en el 2020 y el tipo de cambio de 3.1 $/US$ a 21.6 $/US$ en el mismo periodo. Aumento que se explica, principalmente, por la inflación. También, México ha tenido logros significativos en otros indicadores, para el mismo periodo. Por ejemplo: aumento de reservas de más del 900% (¡casi un décuplo!), incremento de exportaciones superiores al 800% e inversiones extranjeras directas de más del 600 por ciento. Hoy en día, la relación de deuda pública con respecto al Producto Interno Bruto (PIB), es menor al 60% y el gasto público total, con respecto al PIB, menor al 30 por ciento. Ahora bien, durante el mismo periodo, la tasa real de crecimiento del PIB promedio anual ha sido del 2.1%, explicada principalmente, tal vez, por el crecimiento de la población, que alcanzó el 1.9% promedio anual.
Por otro lado, la pobreza patrimonial, ha pasado del 53.1% en 1992 al 52.8% 2020, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (2024), prácticamente sin cambio luego de 29 años. Finalmente, también durante este periodo, México ha sufrido una crisis económica importante en 1995, cuyo origen fue, primordialmente, local. Entre otras consecuencias, la crisis provocó una inflación anual mayor al 50% y un nivel de pobreza patrimonial, como ya mencionamos, que alcanzó el 69% de la población.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC), del Banco Central de Argentina y del Banco Mundial, en el periodo mencionado, Argentina ha tenido una tasa de inflación promedio anual de aproximadamente el 13.9% (con un pico de 53.8% en el 2019); un déficit fiscal anual fue del 2.4% promedio anual (sin tomar en cuenta 1992); una tasa de desempleo que pasó del 7% en 1992 al 11.6% en el 2020 y un tipo de cambio que pasó de 1 $/US$ a 166 $/US$ en el mismo periodo. Aumento que se explica, principalmente, por la inflación.
Otros datos importantes de Argentina, que se pueden mencionar de los últimos años, son: una relación de deuda pública con respecto al PIB menor al 80% y un gasto público total con respecto al PIB, menor al 45 por ciento. Ahora bien, la tasa real de crecimiento del PIB promedio anual ha sido, aproximadamente, del 1.9% (con un crecimiento promedio anual real aproximado del 5%, entre el 2003 y el 2013) y la pobreza patrimonial, ha pasado del 30% en 1992 al 42% en el 2020.
También, Argentina ha sufrido varias crisis locales desde la hiperinflación de 1989-1990, donde la inflación anual superó los 3000 por cientos. En el 2001-2002 se dejó de pagar la deuda pública extranjera, la devaluación de la moneda superó el 300% y la pobreza patrimonial, como ya mencionamos, alcanzó el 55% de la población, aproximadamente. Entre el 2014 y el 2018, la economía estuvo en recesión y la inflación llegó a ser mayor al 45% anual.
Este apartado tiene como referencia el artículo publicado por Masilo (2024) sobre la relación entre la estabilidad macroeconómica, el crecimiento económico y el nivel de pobreza. El objetivo del trabajo fue el de entender si una vez lograda la estabilidad macroeconómica, esta era suficiente para que la economía crezca, o en su caso, disminuya la pobreza. Por otro lado, también se buscaba entender si la estabilidad macroeconómica era causa o consecuencia del crecimiento económico.
Para muchos economistas, o instituciones económicas, lograr la estabilidad macroeconómica, o al menos la de algunos de sus indicadores, es fundamental para que la economía crezca (Keynes, 1936; Friedman, 1968; Banco Central de Reserva del Perú, 2025).
También, está el caso de los que mencionan que la inestabilidad macroeconómica perjudica al crecimiento (Krugman, 2009; Le Fort Varela et al., 2020). Por lo que, todos ellos entienden a la estabilidad o inestabilidad macroeconómica, como causa del crecimiento o de la merma económica.
A continuación, se revisan algunos estudios u opiniones de autores Latinoamericanos, en su mayoría economistas, que sustentan, a partir de trabajos regionales, una postura distinta.
En primer lugar, tenemos el trabajo de Huerta (2006) que explica y demuestra que la estabilidad macroeconómica no es condición necesaria para el crecimiento. Por su lado, Calvo-González (2013) comenta que la “Estabilidad macroeconómica: en la jerga de los economistas, es una condición necesaria pero no suficiente. Centroamérica también es una buena demostración de este punto” (Párr. 5). Mientras que, Riveros y Báez (2014) mencionan, sobre la economía de Chile, que:
… persiste una preocupante dicotomía entre los buenos resultados macroeconómicos y lo limitado de aquellos relativos a las variables humanas subyacentes, especialmente en educación, salud e innovación, lo cual permite otorgar baja sustentabilidad a los resultados en cuanto a competitividad internacional y estabilidad macroeconómica (p. 2).
Agregan que:
la comparación revela la profunda brecha existente en Chile entre los resultados de tipo macroeconómico y aquellos referidos al capital humano. En efecto, los indicadores macroeconómicos posicionan a Chile como un país del primer mundo, mientras que los indicadores de desarrollo humano más básicos muestran un país típicamente subdesarrollado. (p. 3)
Welp y Malamud (2023), analizando el efecto de la macroeconomía sobre la política y la estabilidad social, mencionan lo siguiente:
Chile y Perú tienen una inflación anual proyectada de 8%; Argentina, de 118%. Chile y Perú tienen una deuda externa inferior al 40% del PBI; Argentina está llegando al 80%. La economía de Chile y Perú anda bien; la de Argentina, desanda. Pero Chile y Perú son políticamente inestables. Sufrieron estallidos sociales y procesos frustrados de reforma constitucional (Chile) o están enquistados en conflictos destructivos que llevaron a la caída de presidentes e incluso a la violencia (Perú) ¿Cómo pudieron esos países romper la política teniendo la macroeconomía ordenada? (p. 2).
Por último, Levy y López-Calva (2023), como se mencionó anteriormente, explican que México cambió su estrategia de desarrollo entre finales de los ochenta y principios de los noventa, con dos grandes objetivos: recuperar la estabilidad macroeconómica perdida desde mediados de los setenta y crecer más rápidamente y con mayor inclusión social. Pero, aclaran, que se logró el objetivo de recuperar la estabilidad macroeconómica y no el de crecer más rápido y con mayor inclusión social.
En este sentido, se entiende que la estabilidad macroeconómica, por si sola, no es suficiente para el crecimiento económico y la disminución de la pobreza. Por lo que, también se puede afirmar que tampoco es la principal responsable o causa del crecimiento económico, al menos en los casos expuestos.
Ahora bien, el problema de ver a la estabilidad macroeconómica como causa y no como consecuencia del crecimiento económico, lleva a que muchos analistas económicos, o responsables de las decisiones económicas de un país, fuercen la estabilidad para buscar dicho crecimiento. Esto se intenta, sin mucho éxito, con políticas como la dolarización; el control de la tasa de cambio; el control de precios; el crecimiento de las ventas de bienes y servicios artificiales o con monedas sin valor; la disminución de los gastos gubernamentales; la disminución del déficit fiscal a través de la reducción del gasto y no del crecimiento genuino de los ingresos de la economía en general; las tasas de desempleo bajas, pero con salarios que no superan los límites de pobreza; la división de la población en subcategorías de pobreza, etc. La idea en el fondo es que los indicadores que describen la macroeconomía, y
algunos indicadores sociales, estén en rangos aceptables, o similares a lo de los países desarrollados, para que simulen una fortaleza económica inexistente. Claramente el caso de México y de la Argentina.
En realidad, la estabilidad macroeconómica que sirve, que es verdadera y saludable, y que perdura en el tiempo, es la que se logra naturalmente y que es consecuencia de la capacidad de generación de riqueza, tema que se verá a continuación:
Los países desarrollados son ejemplos de esta estabilidad macroeconómica natural. Una forma para poder diferenciar o identificar a aquellos países que generan riqueza de los que la destruyen, es mediante el uso de indicadores económicos y sociales diferentes a los típicos indicadores macroeconómicos, o complementarios a los mismos. Por ejemplo, entre otros muchos: el porcentaje de la población que no es pobre y no lo va a ser en el futuro inmediato, el porcentaje de la población con estudios de posgrado o especializados, el porcentaje de fracasos empresariales, etc. El PIB per cápita es otro indicador que se utiliza habitualmente y que da una buena idea de la capacidad de generación de riqueza de una sociedad en comparación a otras. Aunque, no nos dice de qué manera se genera la riqueza y si la misma se distribuye equitativamente entre toda la población.
Finalmente, sobre la estabilidad macroeconómica, se debe mencionar y destacar el caso de México. Como muestran los datos antes expuestos, a la macro de México se puede proclamar, como una campeona mundial de la estabilidad. Más si se compara, por ejemplo, con la de Estados Unidos, que ha tenido, en el mismo periodo, un déficit fiscal del 4.6% promedio anual y en la actualidad, tiene una relación de deuda pública con respecto al PIB mayor al 130% y un gasto público total, con respecto al PIB, mayor al 45 por ciento.
La estabilidad macroeconómica de Argentina no ha sido tan buena como la de México, en particular por el índice inflacionario y la estabilidad cambiaria, que van de la mano. Pero, si se compara el promedio del déficit fiscal, la deuda pública y el gasto público de Argentina con respecto a los de Estados Unidos, también es de destacar.
A pesar de los datos macroeconómicos, Estados Unidos es la economía más importante del mundo, es uno de los países que más riqueza ha generado y la ha mantenido durante años y su PIB per cápita actual es uno de los más alto a nivel mundial, superando los US$80,000. También, su pobreza patrimonial no supera el 12% y los no pobres – no vulnerables, son bastantes más que el 50% de la población.
En contraste, la economía de México se ha estancado desde hace años, su pobreza patrimonial se mantiene alrededor del 50% y los no pobres – no vulnerables se sostienen en aproximadamente el 20 por ciento. También, otro indicador para resaltar es la relación entre el PIB per cápita de México con respecto al de Estados Unidos, en 1992 la relación era del 23% y hoy en día es del 17 por ciento. Es decir, México claramente no genera riqueza desde hace décadas y tal vez, ha destruido un poco. En definitiva, a México, para crear riqueza, le ha servido de muy poco su estabilidad macroeconómica y tampoco le ha servido sus increíbles datos sobre el crecimiento de las exportaciones y la inversión extranjera.
En el caso particular de Argentina, aunque su macroeconomía no ha sido mejor que la de México y ha sufrido crisis importantes; aun así, tiene actualmente una pobreza patrimonial menor a la de México, pero en un proceso de crecimiento. De todos modos, Argentina sigue siendo un claro ejemplo de cómo una sociedad puede destruir riqueza de forma constante y acelerada.
La economía radica en la que genera riqueza social o riqueza que se comparte entre toda la sociedad. Puede ser, también, que las sociedades destruyan riqueza, que se entiende como la no economía. Ahora, tanto el proceso de generación de riqueza como el de destrucción, puede ser lento o acelerado, pero el camino es uno solo, se puede ir hacia adelante o hacia atrás, nada más. Muchos economistas, periodistas, políticos, etc., tratan de definir o clasificar a la economía con diferentes teorías o términos simplistas y superficiales, como por ejemplo: macroeconomía, capitalismo, socialismo, economía de mercado, liberalismo, neoliberalismo, etc. Repetimos, teorías o términos simplistas, superficiales, limitados y en algunos casos erróneos, que denotan un claro desconocimiento de la esencia, profundidad y complejidad de lo que entendemos por economía, indistintamente del significado de la palabra.
Entonces el proceso de generación de riqueza social tiene, a grandes rasgos, dos componentes: una base o estructura que es el comercio, donde se intercambian bienes y servicios, y un instrumento, que incrementa y acelera el comercio y que genera, a su vez, riqueza social, que es el modelo de negocio o la organización eficiente, con o sin fin de lucro. Del comercio, el principal servicio es el trabajo; que el dinero, o la moneda, actúa como una herramienta de intermediación financiera, que facilita y da fluidez al comercio y cuyo valor depende directamente del mismo y; por último, que se mantiene estable y con buena salud, únicamente, con reglas y condiciones claras y bien definidas al largo plazo. Por ejemplo, por mencionar algunas: libertad, derecho a la propiedad, goce de beneficios, impuestos coherentes, etc.
Sobre el modelo de negocio u organización eficiente que genera riqueza se conforma, básicamente, de cuatro etapas o momentos generales y secuenciales: creación y producción de bienes y servicios; comercialización y venta; cobranza y relación con clientes; y administración de recursos, en especial del dinero.
A continuación, se resume cada una de ellas:
1. Bienes y servicio: crear, producir o tener un buen producto o servicio, que sea bien recibido y aceptado por los clientes, es el primer gran paso de cualquier modelo de negocio. Sin este no existiría el emprendimiento. Ahora bien, ¿es suficiente para generar riquezas? Definitivamente no.
2. Comercialización y venta: todo el proceso de comercialización y venta es básico para la generación de riqueza. Pero aquí, la dificultad, aunque el producto o el servicio sea bien recibido, es decir, que tenga demanda, es determinar con exactitud los costos. No calcular correctamente los costos, o en su caso, los precios de venta, aunque cueste creer, es una de las principales causas de los fracasos empresariales. Vender, tal vez, sería fácil si algo que cuesta $10 lo vendo a $1.
Cabe aclarar, que estas dos etapas, bienes y servicios y comercialización y venta, dan forma al PIB de un país. Las siguientes dos etapas definen si un modelo de negocio o una organización son capaces de generar riqueza:
3. Cobranza y relación con clientes: suponiendo que los costos y los precios están bien calculados, pero los clientes son insolventes u ofrezco como opción de pago, créditos para pagar a 100 años, también aquí vender resultaría ser una tarea sencilla. La idea, o el desafío, es poder cobrar el precio correcto y que los clientes paguen en tiempo y forma.
4. Administración de recursos: una vez que ingresan los recursos financieros de las ventas, hay que administrar y tomar decisiones fundamentales, la más importante es decidir si reinvertir en la empresa, y continuar con las operaciones, o abandonar el proyecto. Para la administración financiera y la toma de decisiones eficientes, se deben de realizar, entre otras actividades: una planeación financiera formal adecuada, una evaluación continua de las operaciones y de los proyectos y una valuación monetaria periódica.
En resumen, cuando se tiene un buen dominio o control de las cuatro etapas, es decir, un buen producto y servicio, se puede determinar correctamente los costos y los precios de venta, vender lo suficiente, cobrar a tiempo y administrar eficientemente los recursos, se tienen altas posibilidades de lograr un buen modelo de negocio y si se puede, a la vez, hacer que este circuito gire constantemente se puede llegar a ganar y acumular recursos financieros en el tiempo. A esto se le llama generar riqueza. De todos modos, existen imponderables o contingencia que, aunque el modelo sea eficiente, lleven al mismo al fracaso. Por eso, se sabe que un negocio, o cualquier organización, es una de las inversiones, o emprendimiento, más sensibles, difíciles y riesgosos que existen.
A la riqueza social se le entiende como un modelo de negocio, u organización, además de ser eficientes y generar riqueza en el tiempo, individualmente, como mínimo tienen el objetivo y realizan lo siguiente: acciones constantes para crecer y expandirse; aumentan en proporción su estructura laboral; pagan sueldos y salarios coherentes con las obligaciones requeridas, que son suficientes para vivir dignamente; crean, producen y ofrecen productos, o servicios, de calidad; cumplen con sus obligaciones financieras y fiscales (pagan impuestos que se entienden razonables); cumplen con las demás obligaciones sociales y normativas y cuidan y protegen el medio ambiente.
- El proceso es un sistema y forma parte de un sistema social más amplio. Como todo sistema tiene elementos, reglas, procedimientos, etc., es dinámico y flexible.
- Todo proceso de generación de riqueza debe ser implementado, planeado, dirigido, administrado y controlado por especialistas en la materia.
- Los conceptos “riqueza” y “social”, utilizados en conjunto, pudieran ser redundantes. La riqueza solo se reproduce, expande y mantiene si se distribuye equitativamente entre toda la sociedad.
- Naturalmente no se espera que todos los modelos de negocios, u organizaciones, en un país determinado tengan éxito, puedan generar riqueza social o cumplan con todos los requisitos antes expuestos. Pero sí que haya un número lo suficientemente importante para que la generación de riqueza sea mayor a la destrucción de la misma. Es decir, en todos los países podemos encontrar ejemplos de empresas que generen riqueza, el tema es saber cuántas de estas y por cuánto tiempo.
- Hay una diferencia fundamental entre los modelos de negocios que generan riqueza social y los negociados, que predominan en los países que destruyen riqueza. Los negociados son emprendimientos que generan muy poca o nada de riqueza social, pero hacen ricos a sus propietarios o participantes. Entre los negociados se encuentran los monopolios, algunos oligopolios, algunos oligopsonios, algunos emprendimientos subsidiados o con licencias exclusivas, etc.
- La competitividad y la productividad son elementos importantes en el proceso de generación de riqueza, pero son de poca utilidad e ineficaces sin el objetivo claro de generación de riqueza.
- Otro factor esencial del proceso, es la capacidad creativa y el nivel educativo (principalmente de la educación especializada) de la sociedad.
- Los países y las personas poseen recursos, la correcta transformación o administración de los mismos genera riqueza.
Para que las sociedades, de algún país, puedan generar riqueza, o en su caso mantenerla, los componentes del proceso de generación de riqueza social deben estar claramente definidos y entendidos; sus reglas, estructuras e instrumentos deben ser aceptados por la mayoría de la sociedad y efectivamente implementados. Y todo esto debe de perdurar en el tiempo. ¿Qué sociedades pueden garantizar que se cumplan estos requisitos? Hay sociedades que han demostrado, y lo demuestran diariamente, que pueden garantizar su cumplimiento. Son sociedades que por siglos han incorporado, consciente o inconscientemente, estos requisitos a su cultura, a sus costumbres, los han plasmado en sus leyes, han moldeado el perfil de sus dirigentes y a partir de aquí, han definido su tipo de gobierno. Ejemplos de estas sociedades son las que conforman, los países desarrollados.
En contraste, hay sociedades que claramente no comprenden ni implementan estos requisitos, como los casos de México y Argentina. Viven de fracaso económico en fracaso, con la ilusión de que la política o algún artista económico, a través de algún atajo, puedan revertir la situación. Estas sociedades, si desean cambiar su economía definitivamente, deben aceptar los requisitos y educarse sobre los mismos, hasta incorporarlos a su cultura, costumbres y leyes. Lamentablemente, este cambio no lo puede realizar ni la política ni la mayoría de las instituciones políticas de estos países, ya que sus objetivos, intereses, necesidades y plazos son completamente incompatibles con los de la economía.
Otro punto importante a destacar es que la cantidad de riqueza que se puede generar a nivel mundial parece ser escasa o se concentra en pocos países. Esto se ve reflejado en el bajo porcentaje de países desarrollados con respecto al total de países, o a los escasos países que han demostrado, en las últimas décadas, una disminución significativa de la pobreza en términos reales, como China.
También sabemos que el crecimiento económico a nivel mundial, medido a través del PIB, es relativamente bajo (Banco Mundial, 2018; Georgieva, 2024). Por lo tanto, se puede pensar que las sociedades que generan riqueza, desafortunadamente y por ahora, es a costa de la destrucción de riqueza de otras sociedades. Por último, una aclaración final, la generación de riqueza también parece ser independiente del sistema de gobierno de un país, no solamente los países con sistemas de gobiernos democráticos han demostrado generar riqueza, también países con gobiernos autárquicos, han demostrado generar riqueza y la han compartido con su sociedad, como los ejemplos de Arabia Saudita y China.
Aunque sabemos que el mejor sistema de gobierno, que garantiza al largo plazo la generación o el mantenimiento de la riqueza, es la democracia, por la cantidad de países desarrollados que lo aplican. No obstante, pudiéramos señalar que, para las sociedades, viene primero la generación de riqueza y luego el sistema de gobierno. Por ejemplo, hay sociedades que intentan o simulan aplicar la democracia en la miseria, es simplemente una fantasía.
En el mundo de las finanzas, y particularmente en la academia, es habitual comentar las grandes diferencias que existen entre los profesionales de las finanzas con algunos analistas económicos y muchos políticos. En especial sobre el resultado de sus gestiones y las consecuencias de esta. Por ejemplo, en la siguiente situación hipotética, si un ejecutivo de las finanzas promete grandes rendimientos, recibe y se queda con los fondos y no cumple, posiblemente le espere la cárcel. Por el contrario, si un candidato a presidente promete grandes soluciones económicas, es decir, bajar la pobreza, aumentar los salarios, etc., gana la presidencia, obtiene su salario y muchos beneficios más y no cumple, posiblemente reciba, al finalizar, una jubilación de privilegio.
Otro ejemplo más sensible, si un director financiero, no tiene la formación adecuada y toma malas decisiones financieras, o engaña, la empresa quebrará, todos los empleados se quedarán sin trabajo y a él, posiblemente, le cueste conseguir otro empleo similar o vaya a la cárcel. Por el contrario, si un analista económico, o algún otro profesional, que está a cargo de la economía de un país, no tiene la formación adecuada, sus teorías económicas son erróneas e ignora sobre las verdaderas causas que hacen crecer a la economía de un país y por consiguiente, lleva al país a una crisis económica o a su estancamiento crónico, posiblemente, luego de su fracaso, vaya a enseñar economía a una universidad de renombre internacional.
Como se observa, el nivel de pragmatismo, coherencia, rectitud, formación, etc., que está obligado tener un profesional de las finanzas, de las finanzas reales, para su gestión, es claramente opuesto al de muchos políticos y algunos analistas económicos, y esto define, en parte, su perfil.
Por otro lado, un ejemplo de laboratorio de finanzas reales, son las empresas, las inversiones y el ámbito en donde se desarrollan. A diferencia de la economía de un país, las empresas y las inversiones son altamente sensibles a cualquier error o mala decisión y en el muy corto plazo, pueden llevar a la quiebra o a la pérdida total de los fondos. Esto impacta directamente en la formación, las decisiones y en definitiva, en el perfil de sus participantes. Y conduce también, a que sus ideas y posturas sobre la economía en general tengan diferencias fundamentales a las de muchos analistas económicos y políticos. Cuando se habla de analistas económicos se hace referencia a aquellos economistas, o profesionales, que tienen o han tenido responsabilidad directa en las decisiones económicas de un país o han participado en algún grupo de análisis, o técnico, de organizaciones económicas internacionales, como el Fondo Monetario Internacional, y a su vez, han influenciado, directa o indirectamente, en la economía de un país que está fracasando o ha fracasado. Dejando de lado a brillantes economistas que han colaborado en la creación y definición de las finanzas corporativas, aquellos estudiosos de la historia económica mundial, a los econometristas y a muchos estudiosos y académicos de la economía.
A través de una tabla comparativa desde esta perspectiva particular, algunas de las diferencias fundamentales sobre ideas, creencias, acciones, definiciones, teorías, etc. que sustentan las posturas económicas de los analistas económicos y las de los participantes de las finanzas reales, que son partidarios del proceso de generación de riqueza social (Tabla 1).
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Tabla 1. |
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Finanzas reales |
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Aceptan que la administración económica de un país esté bajo el mando de la política. |
La economía debe estar administrada y dirigida por especialistas. |
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Entienden a la economía como la sumatoria de los presupuestos públicos, parte del sistema financiero y la medición de la producción y venta de bienes y servicios. Es decir, a grandes rasgos, se concentran en la economía del sector público. |
Entienden a la economía como la sumatoria de modelos de negocios eficientes, que generan riqueza social y de otros emprendimientos económicos sociales. Es decir, se concentra en la economía de toda la sociedad. |
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Creen que las políticas públicas sectoriales, diseñadas e implementadas por la política, generan algún tipo de bienestar económico en la población en general en el largo plazo. |
Creen que el bienestar económico de la población en general, sustentable en el largo plazo, se obtiene con la generación de riqueza que logra la sociedad en su conjunto. |
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Conciben que el origen de la riqueza se da a partir de la producción y venta de bienes y servicios. |
El origen de la riqueza se da a partir de la ejecución del proceso de generación de riqueza social. |
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Suponen que la riqueza o el crecimiento económico se alcanza a través del libre albedrío o la suerte (la mano invisible). |
La riqueza, o el crecimiento económico, se alcanza a través de la organización, planeación y ejecución racional del proceso de generación de riqueza. |
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Su modelo analítico es el deductivo, basado en ideas. |
Su modelo analítico es el inductivo, basado en hechos. |
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Utilizan términos abstractos e ideales como la confianza, sobre planes o perfiles de personas, para inducir a la población a una irrealidad económica, antes que la demostración fehaciente de hechos económicos concretos. |
Creen que la confianza se logra con la acumulación de hechos económicos concretos, en el muy largo plazo. |
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Dividen y definen a la economía como macro y micro. |
Entienden a la economía como una sola, la que genera y administra riqueza social. |
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Se concentran en los resultados macroeconómicos antes que en las causas de generación de riqueza. |
Buscan las fuentes o el origen de los resultados de los indicadores económicos, es decir, estudian las causas de la generación de riqueza. |
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Intentan forzar la estabilidad de los indicadores macroeconómicas, en vez de que se logren naturalmente. |
Definen que la estabilidad económica se alcanza naturalmente. |
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Entienden que el valor o el precio de la moneda es independiente del comercio. |
Entienden que la fuente del valor de la moneda es el comercio. |
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Establecen que la cantidad y no la calidad es fuente de valor o del precio de los bienes financieros; por ejemplo, la moneda. Son partidarios de una teoría monetarista sesgada. |
La calidad, las propiedades y/o la utilidad son determinantes del valor de los bienes y servicios, en especial de los bienes financieros, antes que su cantidad. |
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No hacen distinción entre el precio y el valor de los bienes y servicios. Son para ellos conceptos iguales. |
Definen que el valor de los bienes y servicios es determinante de sus precios. |
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Anteponen la disminución del gasto antes que la generación de ingresos o la inversión. |
Entienden que el proceso natural de generación de riqueza se conforma de las siguientes etapas secuenciales: inversión, ingresos, cómo gastar y cuánto gastar. |
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Creen que cuánto gastar es más importante a cómo gastar. |
Establecen que la manera de cómo se invierte y cómo se gasta, son determinantes de la generación de riqueza. |
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Aceptan que la política distribuya a la población recursos financieros sin contraprestación o a cambio de alguna obligación. |
Los recursos financieros escasos, públicos o privados, deben de invertirse de la manera más eficiente. |
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No hacen distinción entre modelos de negocios y negociados. Ambos entran en la categoría de negocios. |
Determinan que hay diferencias fundamentales entre los modelos de negocios y los negociados. |
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No hacen distinción entre inversiones especulativas y reales. Todas son inversiones. |
Entienden a la inversión real, o productiva, como la responsable de la generación de modelos de negocios eficientes. |
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Dan prioridad, o mayor importancia, a los mercados financieros que a los reales. |
Dan prioridad a los mercados reales y reconocen que parte de los mercados financieros se aleja de su objetivo fundacional (el financiamiento a la economía real) y se mantiene en un estado de irracionalidad y de desequilibrios permanentes. |
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Utilizan al costo financiero como una herramienta de control de la inflación, no distinguen entre el costo financiero de las inversiones reales y especulativas. |
El valor de la moneda está dado por la capacidad de generación de riqueza de la sociedad y entienden que se debe de diferenciar el costo financiero de las inversiones reales con el de las especulativas. |
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Se concentran en los resultados de corto plazo. |
Creen que los éxitos económicos se reflejan y evalúan, únicamente, en el largo plazo. |
Las posturas o ideas económicas de muchos analistas económicos están fallando, tanto en el caso de los países aquí analizados como a nivel mundial. Durante las últimas décadas, o cincuentenarios, no se han logrado solucionar los grandes problemas económicos, como la falta de crecimiento mundial; la pobreza crónica y la desigualdad de ingresos en la mayoría de los países; las crisis financieras; los mercados financieros irracionales y en permanente desequilibrios, etc. Se nota una clara desorientación e ignorancia de los analistas, la
política y en general de toda la sociedad, para resolver estos problemas.
En particular, México ha entrado en un proceso crónico de estancamiento económico, de falta de crecimiento y de alta pobreza, a pesar de su estabilidad macroeconómica y de sus increíbles datos sobre las reservas, las exportaciones y las inversiones extranjeras. Como se mencionó, parece ser que los datos no han servido de mucho para crecer en términos reales y de manera constate, para bajar la pobreza.
En el caso de Argentina, el desconocimiento y la desorientación parecen ser aún mayores. Pocos países que supieron generar riqueza han involucionado en un proceso continuo de destrucción de riqueza, aumentando así, constantemente, el nivel de pobreza. Las crisis económicas se replican sucesivamente en periodos relativamente cortos, como si de las mismas no se pudiera aprender nada o se olvidaran al instante.
Ante estas situaciones, se presenta y describe el proceso de generación de riqueza social. Se entiende a este proceso como un sistema capaz de generar crecimiento económico real en el tiempo y que permite, a su vez, disminuir la pobreza crónica. A lo que se le llama generar riqueza en un país. El proceso consta, básicamente, de dos componentes fundamentales: una estructura que es el comercio y un instrumento, que incrementa y acelera el mismo, que es el modelo de negocio o la organización eficiente. Por otro lado, se describen los ideales y las posturas económicas de los partidarios de las finanzas reales, que se consideran como los profesionales con los conocimientos, la experiencia y la preparación adecuada para comprender e implementar este proceso de forma eficaz.
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Fecha de recepción: 21 de agosto de 2025
Fecha de dictaminación: 25 de octubre de 2025
Fecha de aceptación: 22 de noviembre de 2025
Fecha de publicación: 22 de diciembre de 2025